Una mujer oriunda de Reino Unido decidió festejar las fiestas con su hijo en noviembre, debido a que padece una enfermedad terminal y teme no poder llegar con vida a Navidad.

Becky Aspinall, de 33 años, fue diagnosticada en 2008 con la enfermedad de Huntington, al mismo tiempo que transitaba el embarazo de su hijo Alfie, quien hoy tiene 13 años.

A partir de ese momento su vida cambió por completo, y tras pasar por varios momentos difíciles decidió cumplir su último deseo: festejar las fiestas con el menor.

Sabiendo que le queda poco tiempo de vida, Becky tomó la decisión de adelantar las celebraciones de Navidad y Año Nuevo para el mes de noviembre. Además, su madre Lisa había reservado un viaje para poder hacerlo fuera de su país, pero por los problemas de salud de la mujer debieron cancelarlo.

Ahora, ella y su familia iniciaron los preparativos y se pusieron manos a la obra para conseguir luces, adornos y todo lo necesario para festejar Navidad el próximo sábado 13.

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