SARMIENTO (ADNSUR) -  Sólo 17 centímetros de altura. Esa es la diferencia que separaba hasta el viernes 26 de febrero la superficie del  lago Musters en relación a la boca de toma de agua para abastecer el sistema acueducto de Comodoro Rivadavia. Si bien la lluvia de estos días y merma de temperatura suponen un alivio para la evapotranspiración, como también para los distintos usos de agua, todavía falta un período, entre fines de marzo y principios de abril, en el que el río Senguer suele bajar hasta su menor caudal en el año.

El problema, tal como ha advertido ADNSUR, se vincula con la posibilidad de que la superficie de agua quede por debajo de la boca de toma, lo que implicaría que el sistema funcione “en vacío”, es decir sin poder succionar agua para abastecer el acueducto, en el peor de los casos. O que absorba partes de aire con partes de agua, en un escenario más atenuado, lo que provoca riesgos de rotura.

Medido en la altura sobre el nivel del mar, la bomba que succiona agua desde el lago se encuentra a 269 metros con 67 centímetros , mientras que el nivel del lago medido en la última semana 269 metros con 84 centímetros, según registros oficiales. Así, la cuenta entre ambos niveles arroja una diferencia que viene decreciendo como es habitual en el verano, pero con una preocupante velocidad en las últimas semanas.

Hasta ahora, si bien cada temporada estival enciende las alarmas, no se ha llegado a la situación crítica; sin embargo, en abril del año se alcanzó el punto cero, es decir que la superficie de agua quedó al mismo nivel de la toma, pero a partir de ese momento comenzó la recuperación por lluvias en la cordillera. “Si bajaba un centímetro más, empezaban los problemas graves”, cuentan los técnicos del área.

Es preocupante también porque el ritmo de descenso de febrero fue mayor al de enero. En ese mes, el descenso del “pelo de agua” fue de un 35 por ciento en 4 semanas, pero en febrero se incrementó: esta agencia había estimado que el último viernes de febrero la diferencia sería de 22 centímetros, pero los números oficiales muestran que incluso quedó 4 centímetros por debajo de esa estimación.

El IPA estudia una obra paliativa

Mientras se terminan de definir los detalles para la obra del azud derivador del lago Fontana, que llevará al menos dos años de ejecución, con un costo de 900 millones de pesos, desde el Instituto Provincial del Agua se comprometió un estudio técnico para definir una obra paliativa, que estaría en el orden de los 40 millones, Así lo manifestó a poco de asumir Nicolás Cittadini, actual titular del IPA, quien anticipó que evaluará si corresponde correr la toma o re excavar para profundizarla en su ubicación actual.

Fuentes cercanas al organismo, consultadas para este informe de ADNSUR, dijeron que aún no se cuenta con esa definición. Por ahora, al parecer, hay que seguir esperando que llueva, o que no vuelva el calor.