“Llegamos al objetivo e inclusive lo superamos. Un montón de gente se comunicó hoy y los compañeros de trabajo de mi hermana también se comunicaron y ella va a poder cumplir todo su tratamiento; desde las inyecciones, hasta los remedios, así que estamos contentos”.

Lucas Marín (30), aún no sale de su asombro, en menos de 24 horas juntó los 52 mil pesos que necesitaba para poder comprar unas costosas inyecciones que le permitan a Laura, su hermana, poder tratar las secuelas que le dejó el Covid - 19 en los pulmones. 

Ayer no tenía mucha esperanza. Sabía que la obra social no le iba a cubrir ni siquiera la totalidad de los medicamentos más económicos, y tampoco tenía la plata para comprar las inyecciones que le permitirán tener el alta. Pero su publicación en Facebook tuvo repercusión y rápidamente la gente comenzó a donar dinero; personas que el no conoce y que en forma anónima aportaron su granito de arena, algunos en mayor o menor cantidad, y uno en especial de gran madera.

Este sábado todavía faltaba para poder recaudar la totalidad del valor de los medicamentos. La familia esperaba la respuesta de la obra social que nunca, pero el llamado que sí recibieron fue de los compañeros del supermercado donde trabaja Laura. Este mediodía, el joven fue hasta la sucursal donde ella trabaja y la misión se cumplió.

“Estamos muy contentos con mi familia. Mucha gente se comunicó con nosotros, mucha gente hizo donaciones. En el trabajo los compañeros también le hicieron una recaudación, así que estamos emocionados”, dijo Lucas a ADNSUR.

EL INICIO DE LA PESADILLA

La pesadilla de Laura comenzó el último de 21, cuando su hermano se contagió de Covid. A pesar de que no tuvieron contacto, Laura se contagió. Los primeros días no tuvo síntomas, pero al cuarto día comenzó a tener fiebre. Ellos decidieron llamar al servicio de emergencia del 107, quería que la atiendan. Sin embargo, le respondieron que baje la fiebre con pastillas; quizás por los síntomas que tenía. 

Pero Laura continuó con fiebre y su cuadro empeoró, y finalmente terminaron trasladándola a una clínica luego que el mismo servicio del 107 les dijo que ya no cursaba la enfermedad. 

Para ellos fue como un abandono de persona. “Lo sentimos como un abandono de persona porque fueron como 7 días u 8 que estaban pidiendo que la lleve la ambulancia. Ella entró en un estado muy grave, en la clínica nos dijeron que necesitaba con urgencia una cama de terapia intensiva, pero como no había camas no la pudieron tener, entonces quedó en sala común con respirador. Por suerte pasaron los días y fue mejorando de a poco y ahora está estable, pero sigue internada”, contó Lucas.

Producto del Covid a Laura le quedaron coágulos en los pulmones. Para tratarse y evitar que aparezcan nuevos coágulos necesitaba inyectarse en forma diaria. Sin embargo, la familia no tenía dinero para comprar ese medicamento y la obra social al parecer no está dispuesta a costearlo. Pero afortunadamente para la familia la respuesta llegó por parte de la comunidad y de sus amigos, y ahora solo queda esperar.