La escritora y guionista cubana Delia Fiallo, considerada como “la madre de las telenovelas” y la autora detrás de éxitos internacionales como Cristal o Esmeralda, murió este martes en Miami, a los 96 años.

Pionera de las telenovelas románticas más populares durante décadas en América Latina, Fiallo también dejó su huella en la cultura popular hispana de Estados Unidos en la segunda mitad del siglo pasado.

Su carrera comenzó en Cuba en 1950 con la escritura de guiones para telenovelas de radio, antes de escribir su primer texto para televisión en 1957. A partir de entonces, la autora trabajó con cadenas de televisión venezolanas después de dejar su país natal en plena irrupción comunista y mudarse a Miami en 1966.

Escribió los guiones de programas populares como Lucecita en 1967, y de otros éxitos globales como Leonela o Kassandra. A lo largo de su carrera, Delia Fiallo dio vida a más de 40 obras para radio y televisión. Lucecita, Peregrina, María de nadie, Pobre diabla y Esmeralda fueron traducidas a idiomas como el japonés y el checo, llegando a millones de personas en más de un centenar de países.

Para Fiallo, la telenovela funcionaba como un vehículo importante para transmitir “un mensaje a muchas personas”, especialmente por la popularidad que el género adquirió en América latina.

“Aunque la trama principal de mis telenovelas es más romántica, yo siempre traté de llevar otros mensajes a través de las tramas secundarias, sobre problemáticas sociales. Eso era algo que yo me imponía a mí misma, pues si tenía en las manos un vehículo de comunicación masivo tan poderoso, que llegaba a las familias y a la juventud, no podía ser nada más para entretener. Tenía que usarlo para algo más”, explicaba en una entrevista, hace algunos años.

En la misma nota, la escritora destacaba que en sus textos siempre buscaba “reflejar los sentimientos humanos, que hubiera una conversación” entre sus propios sentimientos y los del público. Al ser consultado sobre cuál fue su mayor satisfacción a lo largo de su carrera, admitió: “Llegar a tanta gente. Llegar a millones de personas en todos los países del mundo, con las cosas que quería decirles”.

Fuente: La Nación