CAPITAL FEDERAL  -  El Papa Francisco fue este miércoles noticia en todo el mundo por alentar que se legisle la "convivencia civil" para personas homosexuales. Pero referentes de organizaciones LGBT+ de la Argentina criticaron que la visión de "unión civil" ya ha sido rechazada dentro y fuera del país por no contribuir a la "igualdad de derechos" ni promover la no discriminación de las diversidades sexuales.

Las palabras del pontífice surgen del documental autobiográfico "Francesco", estrenado este miércoles en Roma, en el que el Papa aseguró que "las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia".

"Son hijos de Dios, tienen derecho a una familia, no se puede echar de la familia a nadie, ni hacer la vida imposible por eso”, dijo para luego hacer un llamado a todo el mundo: "Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso”.

Si bien esta declaración fue interpretada como un "cambio histórico" dentro de la Iglesia, el vicepresidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), Marcelo Suntheim, no está de acuerdo. "Lo que está diciendo Francisco es que una persona gay, lesbiana o trans tiene derecho a estar en una familia, es decir a no ser expulsado de nuestras familias de sangre, y eso es muy diferente a decir que tiene derecho a formar una familia con quien uno ama", explicó a Clarín.  

"Las frases del Papa no reconocen ningún derecho de familia a las parejas del mismo sexo, simplemente están apelando a una posición individual humanitaria. La CHA se creó en 1984 y antes, cuando una persona decía 'soy gay' tanto en la ciudad Buenos Aires, pero mucho más en el interior, en general la familia cortaba todo diálogo o se volvían violentas contra esas personas, y los hijos e hijas terminaban yéndose de sus casas", recordó.

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En cuanto a la exhortación a legislar en pos del reconocimiento de la "convivencia civil" por parte de Francisco, Suntheim señaló que en ningún momento refiere a la figura de "unión civil", porque "no reconoce la existencia de una pareja del mismo sexo", sino los derechos de "los convivientes de cualquier persona, por ejemplo entre un sobrino y un tío, por convivir bajo un mismo techo".

"La posición institucional de la Iglesia Vaticana históricamente siempre es muy consistente y continúa incluso hoy definiendo a la homosexualidad como una desviación de la naturaleza humana", aseguró Suntheim y recordó que en todo caso los cambios del pontífice se vinculan a declaraciones "en dos o tres oportunidades", en las que el Papa Francisco llamó a no juzgar a las personas homosexuales.

Para María Rachid, integrante de la comisión directiva de la Federación LGBT, aunque "este reconocimiento de la Iglesia puede habilitar el avance en legislación" para algunos países del mundo para que no se impida a las personas homosexuales "dejarle una pensión a una pareja, compartir la obra social o dejarle herencia a tus hijes, esto constituye un mecanismo para evitar el avance hacia el matrimonio igualitario que, a diferencia de la unión civil, reconoce los mismos derechos con los mismos nombres".

Rachid puntualizó que la "estrategia" del Papa Francisco es la misma que empleó en 2010, "cuando decía en una carta a unas monjas que el matrimonio igualitario era era una simple lucha política, sino 'la pretensión destructiva al plan de Dios', pero sí aceptaba la unión civil incluso con todos o la mayoría de los derechos del matrimonio".

Por su parte, Esteban Paulon, director del Instituto de Políticas Públicas LGBT, opinó que las declaraciones del Papa “implican un avance, si medimos que venimos de una institución que ha negado históricamente los derechos de nuestras parejas y familias, que en muchos países apoya la pena de muerte a la homosexualidad, que no modifica sus prácticas de trato desigual a las mujeres dentro de la institución y que ha encubierto abusos sexuales por parte de personas de la institución".

"Es un avance importante, pero no tanto porque si hay algo que Francisco no terminó de entender como lección del debate por el matrimonio igualitario en la Argentina es que lo que planteamos desde la comunidad no es el acceso al paquete de derechos, sino el acceso a un trato igualitario de parte de la sociedad. Por eso nosotros decíamos (en el debate por la aprobación de la Ley) 'los mismos derechos con los mismos nombres'”, afirmó Paulón.

Si no, "nos hubiésemos conformado con la unión civil que en ese momento él apoyó y que impulsaba también la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), pero no era aceptada por la mayoría del colectivo LGBT", recordó Paulón y destacó que más de veinte países aprobaran leyes similares a las de Argentina.

En esa misma línea, Martín Canevaro, activista de 100% Diversidad y Derechos, analizó que "que se pase de hablar de 'pecadores' a 'derechos' es un paso gigante pero el derecho que corresponde es el matrimonio, a menos que el matrimonio sea exactamente lo que quiera bloquear al promover la unión civil, como fue su estrategia en Argentina en el 2010".

Fuente: Clarín