GAIMAN (ADNSUR) - "Lamentablemente no se podrá esta vez servir el té en las capillas galesas y lo digo con enorme pesar porque soy descendiente directo de esa colectividad y me hubiera gustado ser parte activa en este, mi primer 28 de Julio como intendente", dijo el jefe comunal de Gaiman, Darío James a Télam.

En esa localidad y otras del valle hay seis capillas que todos los 28 de julio brindan el servicio de té que cada congregación organiza a través de una cooperadora, con lo cual se recaudan fondos para los gastos corrientes de cada institución religiosa.

Las llamadas "capillas galesas" son estructuras históricas de sobria construcción, declaradas patrimonio cultural, que fueron levantadas por los colonos a poco de arribar para dar testimonio de su devoción religiosa a través de congregaciones dentro del "protestantismo" donde abundan metodistas, calvinistas y adventistas.

El 28 de julio, en varias capillas galesas de las localidades de Gaiman y Dolavon sobre el valle inferior del río Chubut, se sirve el té galés para recordar la tradición de los colonos, en una ceremonia que comienza a las 16 y se extiende hasta entrada la noche porque los espacios se llenan y hay que esperar que salgan algunos comensales para que ingresen otros.

Mañana martes es feriado en Chubut y se suspendió la tradicional ceremonia en las capillas galesas


La presencia masiva es favorecida también porque el 28 de julio es día no laborable en Chubut por imperio de una ley que fija a la fecha como "feriado provincial".

El "té galés" se acompaña con repostería propia de la colectividad en la que el centro es la llamada "torta negra" que se realiza con productos de la zona, toda una innovación de los colonos que recurrieron a una receta local ante la imposibilidad de contar, en 1865 cuando arribaron, con los elementos clásicos de la repostería europea.

En este marco, la directora de Cultura de Gaiman, Diana Owen, explicó que "la ceremonia no se hará en las capillas" pero consignó que "al menos dos casas de té (privadas) harán el servicio con estrictos protocolos sanitarios y, en otros casos, con la modalidad de delivery".

La vecina de Dolavon Marcia Lloyd Jones, recordó: "Yo voy a la capilla de Ebenezer porque mi familia siempre colaboró con la organización, unos cortando las tortas, otros acomodando los platos, otros sirviendo en las mesas. Cada uno tiene su función. Incluso, hacemos el mismo día rifas que los chicos venden y todo ese dinero que se suma va para la capilla, para cubrir los costos de mantenimiento".

"Este año no habrá servicio y esperemos que todo esto pase y que nos volvamos a encontrar en el ambiente de vecindad que nos brinda las capillas, todos compartiendo la mesa", expuso Lloyd Jones con nostalgia.