COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Luz Gandulfo iba en el auto con su padre cuando chocharon en julio del año pasado. La niña, de sólo 7 años, fue diagnosticada con muerte cerebral y su madre decidió donar sus órganos.

Victoria Gandulfo es la tía de Luz. Su hermano, el padre de la pequeña, también falleció a raíz del accidente. A nueve meses de ese fatídico momento, Victoria habló con ADNSURTevé sobre la importancia de trascender la muerte a partir de la donación de órganos.

"Cuando nos dieron el diagnóstico le pedimos a Dios que se revierta", relata Victoria pero remarca que ante lo irreversible de la situación "era muy triste saber que sus órganos se iban a la basura".

"Lo hablé con la madre y con su familia. Fue una decisión muy dura porque era su nena más chiquita, su bebé. Y hoy siente que fue una buena decisión porque hay 5 niñas que viven gracias a ella", continuó Victoria.

"Ella sabe que la vida de su hija no terminó ahí, trascendió", expresó.

Señaló que a la madre de Luz "le encantaría en algun momento poder conocer" a los niños que recibieron los órganos de su hija, y mencionó que "cuando las dos familias tienen la voluntad de conocerse, se lo informan al INCUCAI y se pueden conocer".

En este sentido, indicó que "ya recibió cartas a través del INCUCAI de los padres de los receptrores". "Esos padres entienden el sufrimiento, quien tiene hijos en terapia o con una enfermedad crónica convive con la muerte y obviamente entienden el dolor de madre. Por eso el agradecimiento es eterno", subrayó.

"Por suerte cada vez hay más trasplantes. El dolor no te lo va a quitar nadie, pero el alivio que sentís cuando sabés el bien que hiciste a través de esa donación es impagable".