COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Ella es de Esquel, el de Avellaneda y se conocieron en Bernal, Buenos Aires, donde estudiaron el profesorado en Matemáticas. En la actualidad, son padres de dos chicos y desde Chubut, a través de Youtube, enseñan cuentas, ecuaciones y problemas a chicos de Colombia, México y distintos puntos Argentina.

Esta es la historia de Adrián Collazos (42) y Cristina Miloro (36), quienes se conocieron gracias a la disciplina que aman y hoy inculcan a sus hijos. Una historia de amor y números que sirve para ayudar a miles de estudiantes a través de internet. 

 

 

TODO GRACIAS A UNA PARADA

La historia de Adrián y Cristina comenzó hace trece años. Ambos estudiaban en el Instituto de Formación Docente 24 Bernardo Houssay. Él había decidido ir porque le quedaba cerca de su casa; ella porque su mamá había estudiado en ese lugar y su abuela vivía en la ciudad. 

El ingreso al instituto les tocó en diferentes comisiones. Entre 750 personas tenían que superar el ingreso para poder cursar en ese lugar, y ambos lo hicieron. Así se encontraron en primer año y comenzó la aventura.

 

Adrián y Cristina en tiempos del profesorado.
Adrián y Cristina en tiempos del profesorado.

 

A la distancia cuentan que él ya la había registrado, pero ella no, y la mudanza del instituto hizo que el destino los uniera para siempre, algo que recuerda entre risas Cristina. “Fue medio loco como empezamos a hablar porque los dos éramos bastante tímidos, pero además yo había ido a estudiar, no hablaba casi con nadie. Miraba el pizarrón y estudiaba porque a mi familia le costaba mantenerme allá. Y a mitad de segundo año el instituto cambió de lugar y coincidimos en la parada de colectivo, y ahí empezamos a hablar porque a él se le ocurrió saludarme”, dice entre risas.

Adrián asegura que ella no lo tenía, y un “hola, cómo andás”, sirvió para romper el hielo. “Ella no me tenía. Le digo ‘hola, ¿Cómo andás?, y miraba extrañada. Le digo ‘¿No me conocés, no?’, ‘¿Sabés quien soy?’, y me dice 'no, la verdad que no’.

Mientras lo cuentan los chicos se matan de risa, contagian con su frescura y la naturalidad con que recuerdan los inicios de su historia de amor, en esa pequeña parada donde tomaban el colectivo que los llevaba a casa.

En ese lugar a diario Adrián espera el 85A que pasaba cara una hora; ella el 22 que cada 5 minutos frenaba en el lugar. Pero el tiempo era lo de menos, el flechazo ya era un hecho, y a modo de excusa ella le proponía desafíos matemáticos para resolver, y de paso se quedaba.

“Yo dejaba pasar algunos colectivos para hacerle compañía. En el profesorado solo estudiabamos, era rarísimo que habláramos, pero en la parada hablábamos hasta por las orejas”, recuerda Cristina.

 

La parada de colectivos donde comenzó la historia de Adrián y Cristina.
La parada de colectivos donde comenzó la historia de Adrián y Cristina.

 

Después de salir un año y tras terminar sus estudios, ella convenció a Adrián de venir a vivir a Esquel. Era diciembre de 2008, él aceptó y dejó todo, incluso una casa recién construida.

A la distancia, entre risas, los chicos cuentan que Cristina primero lo llevó a Lago Puelo. Adrián se asustó. Hombre de ciudad grande, ruido y movimiento, le pareció más tranquilo de lo que esperaba. Ella pensaba que él contemplaba maravillado el paisaje. Sin embargo, en su mente pensaba en la tranquilidad y la soledad que sentía en ese lugar.

Por suerte para él, esa era solo la primera parada, y cuando llegó a Esquel volvió a respirar; el movimiento de ciudad un poco más grande lo empezó a convencer de que valía la pena su decisión por amor.

 

 

UNA PASIÓN DE FAMILIA

Fruto de su amor, llegaron Matías (10) y Ezequiel (7), a quienes les encanta las matemáticas. Es que como cuenta la pareja, la disciplina es algo de familia y no tienen por donde escaparle. Su abuela, la mamá de Cristina, fue profesora de Matemáticas, y sus padres todo el día están inmersos en números, mucho más ahora con el canal de Youtube.

Los chicos aceptan la herencia con gusto, y se desafían en problemas matemáticos y multiplicaciones. “Nos llama la atención que miran nuestros videos que son para secundaría y lo entienden. Pero son temas que no manejan”, dice Cristina.

Cuando habla del Canal, Adrián se refiere al espacio de Youtube que crearon en 2016 y que hoy llega a más de 30.000 personas. Según explicó, el mismo surgió a partir de la posibilidad de poder trabajar juntos. 

“Ese año que lo creamos comenzamos a trabajar juntos en la Escuela 7722, porque había una problemática con matemáticas. Los chicos entraron con varias dificultades y necesitaban un profesor de apoyo. Como ella trabaja ahí, me propuso y cómo funcionó también nos gustó la idea de hacer un canal para ayudar a los chicos con videos”.

La grabación del primer video del canal se realizó en un aula vacía de ese establecimiento. Hacerlo fue todo un desafío, pero no por la división, un problema que está muy marcado todos los años, sino por grabarlo.

La pareja recuerda la primera visita al canal cómo si fuese hoy. Luego, de a poco se fueron conectando estudiantes de su salón, y poco a poco aparecieron usuarios de otros países. Pero cuando explotó todo fue en la pandemia y Adrián y Cristina se convirtieron en una importante herramienta para ayudar. 

 

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En tiempos de cuarentena y aislamiento, Adrián, a quien paradójicamente se le cayeron las horas que tenía como profesor suplente, se puso el canal al hombro con el único fin de ayudar. 

“Yo trabajaba en tres turnos, pero se me cortan las horas y digo 'bueno, le voy a meter al canal porque los chicos necesitan, les gusta', y empezamos a hacer cursos de 0 para aquel que no sabía nada; desde Fracciones hasta operaciones combinadas”, cuenta, mientras Cristina escucha y acota. “A eso se sumó que yo trabajaba desde casa, y también que los profes no estaban preparados para la pandemia, entonces no tenían videos para los alumnos. Muchos chicos decían, 'quién está acá por la tarea', o 'mi seño me mandó a este video'”.

Frente a este escenario, colegas de Adrián y Cristina recomendaron sus videos, pero también profesores de México, Colombia u otro país de habla hispana, y comenzaron a llegar preguntas. 

“Hay muchas consultas que recibimos", dice Adrián. "Por ahí los chicos están viendo un video de fracciones que les gustó, nos felicitan por el video y tienen otra pregunta de algún tema que tienen que rendir. Cómo no tenemos video los mandamos al Instagram, donde los vamos guiando cómo lo tienen que resolver”.

 

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Adrián y Cristina cuentan que muchos chicos les preguntan cuánto cobran para hacer un trabajo práctico o resolver una evaluación. La respuesta de ellos es tajante. “No hacemos eso, nos parece que es perjudicial para los chicos”, dice Cristina. “A veces nos preguntan en cuánto tiempo podés hacer este trabajo. Yo le digo en 10 minutos, pero a vos no te sirve porque tenés que entenderlo”, dice Adrián. 

Es que como cuentan el objetivo es ayudar y enseñar. 

Por el momento estos profesores quieren continuar realizando este tipo de videos para ayudar a los estudiantes y los padres. Pero lejos de detenerse quieren ir por más y sueñan con poder hacer videos sobre la historia de la matemáticas y por qué no relacionarla con otras disciplinas, como la música. Es como dice Cristina, está chubutense que se animó al amor en una parada de colectivos, es algo que los llena".