COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – “Sentís la muerte, te temblaban las piernas, te temblaba el palo y veías todo chiquito abajo”, dice Gisel, mientras Thiago asiente, al contar cómo fue uno de los entrenamientos que tuvieron en el Centro Espacial que la NASA tiene en Huntsville, donde estuvieron cinco días desde el 22 al 27 de septiembre.

Gisel Dinamarca (17) y Thiago Totaro (16) se refieren a una actividad que consistía en subir a un palo de un bosque con una base circular que giraba. El poste era enorme y una vez arriba se tenían que parar, estar derechos, girar y tirarse. Adrenalina y miedo de solo pensarlo.  

Gisel asegura que “era un miedo terrible porque no sentías que te estaban agarrando, sino que en cualquier momento te fallaban las piernas y te ibas a caer”. Thiago asiente, se ríe y recuerda “que era muy difícil estabilizarse”.

Esa fue sólo una de las tantas experiencias que los chicos vivieron en este viaje que también significó un verdadero intercambio cultural. Todo gracias a una beca de la Embajada de Estados Unidos a la que accedieron a través de Acricana, uno de los 13 institutos binacionales que hay en Argentina, según confirmó Silvio González, representante de la Embajada a ADNSUR.

El funcionario norteamericano esta semana estuvo en Comodoro Rivadavia y explicó que el Space Camp se realizó en el marco del 50° aniversario de la llegada del hombre a la luna en el Apolo 11.

Silvio González, representante de la Embajada de Estados Unidos.
Silvio González, representante de la Embajada de Estados Unidos.

CINCO DÍAS COMO ASTRONAUTAS

En el Centro Espacial que la NASA tiene en Huntsville, Alabama, los chicos se alojaron en el campus donde comieron, durmieron y realizaron diferentes actividades todos los días divididos en grupo. Thiago estuvo en Olympus Mons, y Gisel en Meridiani.

Además de la actividad del palo en el bosque los chicos hicieron buceo y actividades subacuáticas, se tiraron en una tirolesa de gran distancia, sintieron la velocidad extrema, visitaron el museo, simularon la caminata lunar y en el “Moonshoot” sintieron lo que sucede cuándo la capsula en que van los astronautas cruza la atmósfera. “Hay un cambio de presión y gravedad que hace dar vuelta  la maquina”, indicó Thiago.

Para el joven que estudia en el Colegio Santo Domingo Savio la experiencia “fue un cambio grande” en su cabeza” que cumplió con las exceptivas que tenia de antemano.  

Es que a los chicos los sorprendió todo. Desde los ejercicios espaciales y las instalaciones hasta el respeto por el horario y la amabilidad y predisposición de la gente.

El último miércoles, ya en Comodoro, estuvieron reunidos con González, quien llegó a la ciudad para brindar en Acricana una conferencia a los centros binacionales de Argentina. En el Hotel Lucania almorzaron, compartieron su experiencia y les dijeron que a partir ahora son alumnis de la Embajada, encargados de difundir a otras personas de Comodoro y el país los programas de becas a los que se pueden acceder, tal como hicieron ellos que se animaron, se esforzaron y postularon. El premio: una aventura única para unos pocos privilegiados.

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