COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR/Incluye audio) - Tras conocerse que entre 2014 y 2018 se diagnosticaron unos 3500 casos de autismo en la ciudad, Bárbara Muriel Tomás, Lic. en Terapia Ocupacional, dialogó con Actualidad 2.0 y mencionó que en nuestro país, aproximadamente, "uno cada 50 niños aproximadamente está bajo los trastornos del neurodesarrollo, con lo cual debemos comenzar a modificar ambientes". Aseguró que "la pirotecnia es dañina para toda la población pero mucho más para niños con autismo" que hasta "pueden terminar hospitalizados" por los efectos adversos que les produce el fuerte estruendo de estos aparatos.  

"En Argentina se están estableciendo algunos estudios epidemiológicos, teníamos una prevalencia de un niño cada 110 en el año 2010 y hoy en día hablamos de uno cada 59 en el mundo, haciendo una estadística general. Dependiendo del territorio es heterogéneo el impacto que tiene", dijo. 

"Sabemos que Argentina tiene una prevalencia muy alta no por estudios epidemiológico sino por impactos que se van haciendo en municipios, provincias y sabemos que rondamos alrededor de uno cada 68", dijo. 

"En una escuela pensamos de un niño cada dos aulas que necesita estos apoyos para una inclusión que mejore la calidad de vida", mencionó.

Sobre si hay análisis de las causas de este transtorno, dijo que es "multicausal. Puede haber una impronta genética, el ambiente, la contaminación, los alimentos, los agroquímicos, agrotóxicos". 

"En el mundo entero se calcula qu ehay 500 millones de personas con trastornos neurológicos. Tenemos que pensar estrategias y apoyos ambientales para mejorar la calidad de vida y lograr la inclusión", expresó Tomás. 

Sobre si existen estudios que hablen de una correlación entre el aumento de este tipo de casos y el uso de aparatos tecnológicos desde edades muy tempranas, manifestó que "estudios se están haciendo constantemente. Argentina tiene buenos profesionales que se están orientando a la investigación. Todo lo que es recurso tecnológico, realidad virtual, etc. depende cómo los utilicemos vamos a encontrar un beneficio real o una consecuencia adversa. Si no los regulás y están con un año o dos frente a una pantalla está contraindicado. Hasta lós tres años no debieran estar frente a una pantalla y luego sí pero regulándolo. El impacto tiene que ver con procesos a nivel cerebral que se relacionan con las adicciones, un sistema de recompensa, etc. El uso de tecnología desmedido está contraindicado". 

"Hoy hablamos de neurodiversidad. Hablamos de una condición enorme de variables que hacen que una persona sienta y decodifique el mundo de una manera diferente", dijo. "Debiéramos cuidar los entornos para que sean lo más organizados y amables posibles para estas personas".

"Tenemos niños con otros desórdenes del desarrollo como el de desorden con hiperactividad, trastornos del aprendizaje, del lenguaje", agregó. 

"Uno cada 50 niños aproximadamente está bajo los trastornos del neurodesarrollo, con lo cual debemos comenzar a modificar ambientes", mencionó. 

PIROTECNIA 

En cuanto a la prohibición de la pirotecnia para generar un ambiente más sano en estos casos, dijo que el estruendo "sobrepasa los niveles de cualquier persona. Los decibeles que tienen dañan el oído de la media de la población. Ni hablar de los niños del espectro del autismo que tienen una hipersensibilidad auditiva. Llegan a sentir dolor. Esto desencadena una cascada de ansiedad y estrés que afecta desde la corteza hasta lá activación de la glándula suprarenal y a veces terminan hasta hospitalizados. Es grave lo que sucede. Tenemos que tomar cartas en el asunto".


"Es un tema que debiera estar más que aclarado", dijo. 

Mientras tanto, en Comodoro, tal como informó más temprano ADNSUR, el concejal Gustavo Reyes explicó que se trata de lograr un consenso entre el sector comecial y el grupo de padres de niños con trastornos generalizado del desarrollo y del espectro autista. En caso de ser aprobada la iniciativa “se seguirá prohibiendo la venta  y almacenamiento de pirotecnia de alto impacto sonoro”, como bombas de estruendo, morteros y tortas de fuegos artificiales, entre otros.