COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – En las últimas semanas en Comodoro se conocieron al menos dos casos de parejas que fueron encontradas teniendo sexo arriba de un auto, en medio de un terreno baldío. Es que a las restricciones de tránsito se suman el cierre de los hoteles alojamiento y la falta de opciones para los que no cuentan con un espacio propio al momento de buscar intimidad.

En este marco, los propietarios de los hoteles transitorios de Comodoro piden que los autoricen a abrir sus puertas, y entre sus argumentos explican que la actividad de por sí obliga a tomar recaudos de limpieza y desinfección, y que las parejas nunca tienen contacto con los empleados.

Desde la Municipalidad ante la consulta de ADNSUR confirmaron que la habilitación de estos espacios aún está suspendida y dependerá del Gobierno provincial su puesta en funcionamiento.

Claudio de la Cal, gerente de El Secreto, hotel alojamiento que se encuentra entre los kilómetros 5 y 8, asegura que es posible la apertura de este tipo de espacios. “Nosotros tenemos todo el protocolo establecido por la Cámara Hotelera, al margen que nosotros como hotel alojamiento tenemos un protocolo establecido desde antes de la pandemia, porque es completamente distinto al hotel convencional: no tenés comunicación con los cliente porque de hecho te atienden por teléfono, la mucama limpia una vez que vos te fuiste y no tenés contacto para pagar porque lo haces a través de un cubo donde dejas el dinero o la tarjeta de débito”.

“Además, el protocolo de limpieza es cinco veces mejor porque en un hotel alojamiento no estás mucho más de dos horas y cuando vos te retirás la habitación se limpia por completo: se cambian las sabanas, se limpian los pisos y se cambian las toallas por más que no las hayas usado. Para ser claro lo que más se usa es la cama”, agregó.

En Comodoro en la actualidad hay cinco hoteles alojamientos de diferentes categorías. Además de El Secreto, también están El Edén, Le Privé, El Internacional y Betty Jai.

Según explicó de la Cal el rubro hace tiempo no pasa por su mejor momento. A la falta de dinero en las calles se suman los sueldos, impuestos y gastos que demandan este tipo de espacios.

En su caso cuentan con un staff de 19 personas que realizan la atención, la limpieza y el mantenimiento del lugar. Por esa razón, considera que no será fácil el regreso de estos espacios con restricciones. “A nosotros nos dicen que vamos a poder abrir de 10:00 a 17:30, pero la franja es tan corta y tenés tantos obstáculos para llegar al hotel que se hace difícil, porque necesitás el permiso de circulación para llegar al hotel, tiene que coincidir el número de DNI con la persona que vas, entonces es una complicación. Entendemos que se va a hacer progresivamente, estamos de acuerdo, no queremos apurar a nadie, pero estamos evaluando si nos sirve abrir o no abrir”, admitió, asegurando que a priori no le serviría ya que con esa franja horario no alcanzaría a cubrir los sueldos.

Bruno Fernández, gerente del Bety Jai, coincide con su colega. Asegura que el panorama no es tan sencillo. Sin embargo, están esperando la habilitación de la actividad para poner en funcionamiento el hotel y hacer una prueba piloto. “Sabemos que están dadas las condiciones para que inicie la actividad pero también sabemos que las condiciones particulares van a ser complicadísimas porque por más que abramos no creo que haya movimiento. El otro día, por ejemplo, estuvimos fumigando, limpiando y ordenando, con mucho movimiento, y no hubo ni una persona que se acerque a preguntar. Entonces si nos dicen que podemos abrir va a ser una prueba piloto para ver si llegamos a algo”, explicó.

En su caso, el hotel, ubicado en la zona de la Loma tiene 9 empleados, algo difícil de sobrellevar con 60 días de cierre. “Estamos complicados. El mes pasado con la ayuda a la producción pudimos cumplir con los sueldos y en marzo tuvimos que solicitar un préstamo para poder pagar los sueldos. Ahora estamos con el 223 pero se termina en 60 días, pero los costos fijos son gigantes”, indicó.

Por el momento es todo incertidumbre en los hoteles alojamiento. Es que a las restricciones también se suma el cierre de actividades vinculantes como los boliches y el trabajo sexual. Mientras tanto los amantes y las parejas que no tienen un espacio propio para poder intimar buscan alternativas. Es como dice Bruno, “es una picardía pensar que no se está haciendo por más que estén los hoteles cerrados”.