BUENOS AIRES (ADNSUR) - Patoruzito fue retratado en 1945 como un pequeño cacique indígena argentino patagónico, descendiente de la dinastía Patoruzek. Su vestimenta fue siempre un poncho de color amarillo, pantalones azules arremangados, ojotas y una vincha blanca con una pluma. Siempre llevaba en el cinturón unas boleadoras.

La caracterización fue tan cuidada por su autor que para diferenciarlo de Patoruzú en su etapa adulta, que siempre este jovencito mostraba dedos pulgares exagerados sobresaliendo de sus sandalias y una nariz respingada que acentuaba su corta edad.

En las historias que lo tenían como protagonista ya se mostraba valiente, generoso y fiel a sus convicciones (al igual que el adulto Patoruzú), acompañado por su caballo “Pamperito” y otros personajes inolvidables que lo secundaban: su amigo Isidorito, (representación de la infancia de Isidoro Cañones), Upa, la Chacha, el capataz Ñancul, el brujo Chiquizuel y su nieto Chupamiel.

Aunque cambió varias veces de formato la revista de Patoruzito, la edición que le reportó éxitos extraordinarios en ventas fue cuando en 1957 se transformó en una publicación mensual denominada “Correrías de Patoruzito”. Los originales se dibujaron hasta abril de 1977 y desde entonces, se hicieron reimpresiones con sutiles cambios, con la frase Selección de “las mejores correrías” del valeroso y juvenil cacique.