TUPUNGATO (ADNSUR) - La dueña de un perrito caniche lo llevó a una peluquería para realizarle un corte de pelo sin imaginar lo que iba a ocurrir horas después. La mujer denunció que en el local le devolvieron al animal con la lengua mutilada. 

El 27 de febrero, Jackeline Araya le dijo a su sobrino que llevara a Simba, un pequeño caniche blanco, a una peluquería canina ubicada en la localidad mendocina de Tupungato.

La mujer quería dejar a su mascota en “perfecto” estado porque al día siguiente le iban a festejar su cumpleaños. Incluso, con sus cuatro hijos habían organizado una gran fiesta, con asado, torta y souvenirs, para “el  bebé de la familia”, detalló Los Andes. 

“Somos perreros. En mi familia tenemos 6 perros y cuando vemos alguno abandonado, lo traemos y lo cuidamos y le buscamos un hogar”, contó al diario la mujer indignada. 

El sobrino de Jackeline dejó a Simba a las 18.30, como había acordado con la peluquera para que en la peluquería le dieran un baño y le hicieran el corte de pelo con sumo cuidado ya que el animalito tiene algunos tumores en la piel por su edad.

Cuando la dueña del caniche volvió de trabajar, la peluquera  no se lo entregaba, por lo que comenzó a enviarle mensajes que le respondía hasta que cerca de las 23, la peluquera les avisó que podían ir a retirar al animal. 

La dueña envió a su sobrino  a buscarlo con 450 pesos que le entregó a la peluquera, tal como habían acordado, sin imaginar lo que había ocurrido. El animal estaba con el hocico cubierto de servilletas de papel y, según denunció la mujer, la peluquera le dijo que "el perrito se rasguñó la boca o se mordió y le salió sangre”.

El chico llevó al animal hasta su casa y allí vieron que estaba mareado y se caía. “Mi hija ve que tiene sangre en la boca, se la abre y ve que tiene la lengua mutilada. Se volvió loca, me llamó y fuimos al veterinario ahí mismo”, contó la dueña. 

El profesional les dijo que “parecía un corte con tijera, que había que esperar que cicatrizara y que no le podía entrar en la cabeza qué la había pasado”.

“Para mí que le pusieron anestesia, se le salió la lengua cuando estaba dormido y ahí le cortaron con una tijera o una máquina”, opinó la mujer. 

Esa noche, los dueños de Simba hicieron la denuncia en la comisaría. “El ayudante fiscal nos dijo que parecía una mutilación y la ley sarmiento ampara estos casos de maltrato animal. Nosotros hemos contactado al abogado Oscar Mellado para que nos represente”, contó la dueña del perrito, que afortunadamente está "recuperándose", aunque "está deprimido, asustado. Es viejito. Ayer se levantó un poco. Le damos papilla y con una jeringa, agua”.