MADRID (ADNSUR) - La cloroquina, una droga aprobada contra la malaria y algunas enfermedades autoinmunes, se convirtió el primer fármaco que ha demostrado eficacia contra el nuevo coronavirus.

Tras la cloroquina, viene el remdesivir, que se desarrolló para el ébola y se está ensayando en 761 pacientes en un estudio que se presentará el 27 de abril. Le sigue el Kaletra, que combina dos fármacos creados contra el VIH y que también se espera que sea eficaz contra el coronavirus.

Nunca antes se habían ensayado tantos tratamientos ni con tanta rapidez contra una enfermedad, lo que indica el nivel de emergencia que supone el Covid-19. Ahora, ante la epidemia de coronavirus, hay más de cien ensayos clínicos en curso en China que evalúan la posible eficacia de todo tipo de tratamientos, desde antivirales a moduladores del sistema inmunitario, pasando por células madre, terapias de la medicina tradicional china y anticuerpos donados por personas que se curaron tras haber contraído el virus. 

Según detalla La Vanguardia, todos estos ensayos se basan en tratamientos aplicados inicialmente a otras enfermedades. De cara al futuro, investigadores de todo el mundo están estudiando el nuevo coronavirus llamado SARS-CoV-2 para obtener terapias específicas contra él. No todos los tratamientos en estudio serán igualmente eficaces y seguros, por lo que muchos serán descartados.

Los dos primeros que mostraron eficacia en ensayos con cultivos celulares fueron la cloroquina y el remdesivir, según anunciaron investigadores del Instituto de Virología de Wuhan el 4 de febrero en la revista Cell Research.

La primera inhibe la replicación de distintos tipos de virus –incluidos el VIH y los coronavirus–. En los primeros quince ensayos clínicos realizados en China en pacientes hospitalizados por Covid-19, ha demostrado que previene complicaciones graves de la neumonía y que acorta la duración de la enfermedad, según resultados presentados el 19 de febrero en BioScience Trends.

Ante los resultados, los autores de los ensayos clínicos recomendaron que la Comisión Nacional de Salud de China incluya la cloroquina en el protocolo de tratamiento del Covid-19.

Además de la cloroquina, se espera que sean eficaces para el tratamiento del virus que mantiene en alerta al mundo un medicamento creado para el ébola y otro para el VIH. 

El remdesivir es un fármaco nuevo que aún no fue aprobado para el tratamiento de ninguna enfermedad. Desarrollado por la compañía de biotecnología estadounidense Gilead Sciences, actúa contra varios tipos de virus impidiendo la replicación de su ARN. Demostró actividad contra coronavirus en ratones, así como en células pulmonares humanas infectadas por este tipo de virus.

Los resultados de los primeros ensayos clínicos con pacientes de Wuhan se esperan a finales de abril y, si el fármaco demuestra ser eficaz y seguro, China podría aprobarlo en mayo, según declaró Shibo Jiang, virólogo de la Universidad Fudan de Shanghái, a la revista Nature.

Mientras tanto, Gilead Sciences anunció esta semana que ahora en marzo iniciará otros dos ensayos clínicos del remdesivir con casi mil pacientes de otros países.

Una estrategia alternativa consiste, en lugar de atacar directamente el virus, en actuar sobre el sistema inmunitario para mitigar los efectos de la infección. Con el coronavirus del SARS se observó que algunas de las complicaciones más graves se debían a una activación excesiva del sistema inmunitario que desataba una reacción inmunitaria en ocasiones mortal. Fármacos como el baricitinib, ya aprobado para la artritis reumatoide, se han propuesto para reducir la inflamación sin mermar la capacidad de los linfocitos de atacar el coronavirus.

La medicina china aporta, a su vez, posibles tratamientos que se están probando en quince ensayos clínicos en los que participan más de 2.000 personas. Uno de los más amplios, con 400 participantes, evalúa el shuanghuanglian, un extracto de la planta Forsythiae fructus que se utiliza desde hace siglos contra infecciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) colabora con científicos de China para que los ensayos clínicos tengan el rigor necesario para que sus resultados sean útiles. Según declaró la Nature Soumya Swaminathan, de la OMS, “queremos un enfoque científico en los ensayos de la medicina tradicional”.