Los exámenes daban negativo pero el médico insistió en que el crecimiento de la panza de Keely Favell era por un embarazo. "Mirándome, cualquiera hubiera pensado que estaba con nueve meses de embarazo. No era la primera vez que me confundían con una futura mamá y algunas veces me preguntaron cuándo tenía fecha de parto", relató la inglesa de 28 años en ese momento sólo pensaba que estaba gorda.

Pero en su panza no tenía grasa ni un feto creciendo a gran velocidad, lo que había era un quiste de ovario que pesaba 26 kilos, el equivalente al peso de siete bebés recién nacidos.