El objetivo es ayudar, sumar, sin dar nombres y en silencio. Sin embargo, en pleno siglo XXI, donde las redes sociales se vuelven aliadas, hacerlo en el anonimato es casi imposible. Así, la historia de este grupo de mujeres que ayuda a la comunidad se hizo pública, luego que se conociera sobre la campaña solidaria que se realiza para ampliar la casa de 8 hermanos que perdieron a sus padres en un incendio.

En ADNSUR quisimos saber sobre este grupo, pero ella pidieron evitar dar sus nombres, y solo hacer hincapié en el trabajo que se están realizando para que los hermanos Vargas tengan una casa donde puedan reconstruir su vida, tras el incendio que en 2019 les quitó su hogar pero también sus padres.

Solo una de ellas dejó el anonimato ante la consulta de los medios para poder dar difusión al trabajo que realizan. Se trata de Tamara, quien no ocultó su felicidad por la repercusión que tuvo la campaña para los hermanos, principalmente porque eso luego se refleja en donaciones para los chicos.

Para entenderlo basta decir que en estos días iban a entregar 100 mil pesos de los 500 mil que necesitan para completar la ampliación de la casa que costeó originalmente la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, y que ellas decidieron ampliar.

¿Pero quiénes son estás mujeres que solo ayudan por el animo de mejorar la calidad de vida de un grupo de chicos?

Tamara explicó: “Somos doce personas en el grupo. Nosotras tenemos un grupo de pileta que se llama ‘Las Sirenas’, donde somos todas grandes. Yo soy la más chica, tengo 53, el resto son abuelas, y hace muchos años somos un grupo consolidado. Siempre estamos participando en cosas solidarias, en todo lo que nos piden ponemos nuestro granito de arena y el año pasado en la pandemia nos llamaron para ver si podíamos colaborar con la casita que le estaban armando a estos nenes en el club Talleres Juniors, y así empezamos”.

En esa ocasión ellas colaboraron con placas para la terminación de la casa, tornillos y otros elementos necesarios, pero sabiendo que se acercaban las fiestas de fin de año, también decidieron armarle a los chicos una canasta navideña. Así, el 23 de diciembre, Tamara fue a dejarle la sorpresa a los chicos para llevarles un poco de felicidad. 

 “Ahí los conocí y fue mi regalo de navidad. Me movilizó muchísimo, conocí a los 8 hermanos me emocione muchísimo y dije: ‘tenemos que hacer algo por estos chicos, colaborar con su vida”.

Cuenta Tamara que primero intentó hacerlo sola. Sin embargo, luego pidió ayuda al grupo, y así, en marzo quedó conformado el equipo de trabajo que ayuda a los hermanitos Vargas. Desde entonces colaboran con ellos a diario, no solo con lo que necesitan en lo cotidiano, tanto comida cocida para alivianar a la hermana mayor, sino también con su crecimiento.

Por ejemplo, a Lourdes, la mayor de los hermanos Vargas, la incentivaron a estudiar en un instituto privado, donde cursa tecnicatura en Farmacia. Mientras que a Fernando, le consiguieron trabajo, y proveyeron a los chicos de una computadora para que puedan estudiar, además de reciclar un sillón para que estén más cómodos o incluso llevarlos al médico, como hicieron una vez cuando todos fueron hasta el CAPS de Palazzo. 

Por supuesto, en muchas de las acciones cuentan con ayuda de empresas que realizan donaciones. Así recibieron desde materiales o la misma mano de obra para el sillón gracias a un tapicero. Padres que conocen a los chicos también han colaborado con la campaña, al igual que conocidos de ellas, y personas anónimas que se enteraron de la iniciativa a través de las redes sociales. 

Tamara asegura que los chicos están súper agradecidos. Mientras tanto, esperan que llegue el momento en que le instalen lo que será su nueva casa, que estaría emplazada en Kilómetro 12. Por supuesto, para ellas también es una gran felicidad.

“Para nosotros es una felicidad enorme porque creemos que los chicos lo re merecen. Es una felicidad ir a verlos, te reciben con un beso, un abrazo y a pesar de todo irradian felicidad. Gracias a Dios en poco tiempo logramos muchísimas cosas y hemos hecho muchísimo, desde llevarles un presente, hasta tomar un helado o llevarlos a pasear. Pero solo se trata de estar presente para que ellos estén felices”, sentenció, una de las integrantes de este grupo de mujeres que se animó a ayudar, desde el anonimato pero con una clara convicción.

Quienes quieran colaborar con la ampliación de la casa de los hermanos pueden hacerlo a través del número de cuenta.

Las 12 mujeres "sin nombre" que trabajan en causas solidarias para Comodoro