Una terrible historia ocurrida hace casi 30 años fue revelada en las últimas horas, causando conmoción en los Estados Unidos.

Brryan Jackson, un conferencista y motivador basado en Missouri, Estados Unidos, que en diálogo con la BBC contó cómo su propio padre le inyectó sangre infectada con el virus del VIH.

“Cuando nací, mi padre estaba realmente emocionado, pero todo cambió cuando se fue a la Operación Tormenta del Desierto (Guerra del Golfo). Regresó de Arabia Saudita con una actitud completamente diferente hacia mí”, dijo Jackson en diálogo con el medio británico.

Según relató, tras volver de la guerra el hombre, Bryan Stewart, comenzó a negar que Jackson fuera su hijo, e incluso exigió un examen de ADN que, obviamente, confirmó que sí compartían la misma sangre

Tras varios meses de abusos verbales y físicos con su hijo y su mujer, la pareja se rompió quedando Bryyan, de tan solo 1 año de edad, a custodio de la mujer, quien además legalmente debía recibir una manutención de su padre, el cual no tenía dinero ni voluntad de cuidarlo.

“Solía decir cosas como ‘Tu hijo no va a vivir más allá de los cinco años’ y ‘Cuando te deje no voy a dejar ningún lazo’”, recuerda Jackson sobre las amenazas que el hombre propinaba a su madre.

Tiempo después. Stwwart consiguió trabajo como analizador de sangre y comenzó a recopilar muestras de sangre infectada con VIH en secreto, escondiéndolas en su casa para cuando se le presentara la oportunidad de infectar a su hijo.

Esa oportunidad llegó cuando Brryan sufrió un ataque de asma severo, y tuvo que ser internado. Hasta allí llegó su padre, quien aprovechando un momento a solas le inyectó la sangre infectada en el brazo con "la esperanza de que yo muriera para no tener que pagar la manutención”.

Pese a que en 1996 una médica le aseguró a su madre que Jackson efectivamente estaba infectado y que la enfermedad estaba muy avanzada, el joven logró salir adelante y vivir para contar su dramática historia.