COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – Cuenta la historia que en la década del 20 comenzaron a funcionar los primeros servicios de pasajeros de Comodoro Rivadavia. Sin embargo, recién en la década del 40 dos empresarios solicitaron la primera concesión, con el objetivo de tener un transporte “regular y acorde a las posibilidades” de la creciente ciudad.

Corío Stefanoff y Nicolás Matzeiko fueron aquellos hombres que tuvieron la idea de mejorar un servicio necesario para los habitantes que debían caminar entre la Loma y el Centro al momento de ir trabajar o realizar trámites.

El 15 de noviembre de 1940, dicta la historia, presentaron una nota en el Concejo Deliberante solicitando la explotación del servicio de colectivo en los horarios de salida y entrada de los trabajadores.

Los visionarios propusieron dos modalidades: en la zona baja un colectivo de 21 asientos y en la zona alta uno para cinco ocupantes. El boleto tendría un costo de 10 y 20 centavos de la época, respectivamente, y la combinación 30 centavos.

Entre los argumentos los empresarios indicaron que se buscaba una “mejora para la población y contribuir a fomentar el mayor arraigo de la población especialmente en el barrio Oeste, que hasta ahora carecía de un servicio efectivo a tarifas módicas al alcance de presupuestos modestos”.

Stefanoff y Matzeiko pidieron 10 años de concesión. Sin embargo obtuvieron un permiso a prueba.

La sorpresa vendría apenas dos días después cuando la sociedad pidió la anulación de la concesión, ya que “dicho servicio no responde a los gastos que para su manutención es necesario hacer”.                

EL FUTURO YA HABÍA LLEGADO

Tres años después, luego de esa frustrada primera experiencia, en Comodoro tres empresas tenían la concesión del servicio. Galván y Pontes, Flecha de Oro y El Rápido. Cobraban 50 centavos desde Comodoro al surtidor de Kilómetro 3, y 1 peso hasta el Hospital Alvear y otros puntos cercanos.

De noche había una tarifa única de 1 peso con un recargo de 20 centavos para el desvío. En tanto, los soldados y marinos de la Armada debían pagar 30 centavos desde Comodoro hasta el Regimiento 8.

La empresa Galván y Pontes llevaba pasajeros hasta kilómetro 20, pasando por el 3, el 5 y el 8, y salía en tres horarios: 7:20, 11:00 y 17:15. Mientras que los fines de semana, cuando el pasaje era más fluido sumaba dos frecuencias a las 13:45 y a las 19:30.

Flecha de Oro, en cambio, iba a Manantial Rosales, campamento Oeste, Valle C, Campamento 128 y Kilómetro 3. Y El Rápido llegaba a Escalante, Kilómetro 27, y los Campamentos A-C, saliendo a las 6:15, 11:15 y 18:30 de lunes a viernes, y sábado y domingo a las 12:45 y a las 15:00. Sus tres unidades: un Ford V8, un Reo y un Fargo tenían entre 12 y 35 asientos, según la unidad.

En esa época también comenzaban a funcionar los taxis, nucleados en la Asociación de Choferes Unidos. Y en 1947, cansados de la desigualdad que venían entre ambos servicios, pidieron al Concejo Deliberante nuevas tarifas, pero los ediles no cedieron a su pedido.

Entre los argumentos se mencionó la falta de criterio al momento de cobrar. Por ejemplo, un viaje de Comodoro al Hospital Alvear salía 1 peso, igual tarifa que desde YPF al nosocomio. Mientras que transitar por el actual microcentro costaba 0,50 centavos, lo mismo que salía hasta YPF, ubicada en Kilómetro 3. Por otro lado, se cuestionaba el tiempo de espera, ya que una hora se cobraba 10 pesos.

Los registros que se pueden encontrar en publicaciones, como por ejemplo Crónicas del Centenario, indican que no fueron fáciles los primeros años del transporte, algo que se extiende hasta la actualidad con subsidios millonarios y reclamos frecuentes del servicio por parte de los pasajeros.

Incluso en 1949, un insólito reclamo terminó en una denuncia de uno de los empresarios.

UN COLOR QUE TERMINÓ EN CONFLICTO

Las líneas 60 y 69 se identificaban con el mismo color: amarillo en la parte superior y azul en la inferior, lo que confundía a los pasajeros.

Pedro García, propietario de Línea Oeste, otro servicio que se había sumado a la ciudad, reclamó al comisionado municipal Mariano Menéndez por esa irregularidad. Sin embargo, hasta ese momento no había ordenanza de transporte y el funcionario ordenó la modificación de un artículo de la normativa de tránsito y dio un plazo de 30 días para adaptarse a la normativa.

Republicano Faisca, el otro empresario en cuestión protestó por el poco que se dio para cambiar el color de su unidad, y en sus argumentos aseguró que todos los talleres estaban tomando trabajo para dos meses después, “ya que disponen de mucho trabajo”.

Faisca llegaba hasta Caleta Córdova y alegó que no podía dejar a los chicos sin transporte. De esa forma, le dieron 90 días para cambiar el color de su unidad, tal como terminó haciendo.

El resto es historia y en la actualidad el servicio de Comodoro Rivadavia está bajo la concesión de Patagonia Argentina, que cubre desde la zona sur hasta la zona norte, a excepción del tramo que une con Diadema.