COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – En China son casi las 12 de la noche, y mientras Laura Palomino (36) se está preparando para dormir, en este lado del mundo nos preparamos para almorzar. Los miles de kilómetros que separan ambos países hacen que todo sea distinto entre una vida y la otra. Sin embargo, por estos días hay un punto común: el coronavirus, pandemia que desde ese país llegó a diferentes lugares del mundo y que en Argentina ya se cobró la vida de dos personas.

Laura cumple su 48° día aislada en el parque de la ciudad de Shenzhen, a donde llegó el 29 de diciembre gracias a un contrato que consiguió la compaña Sunkku Gaucho -la cual dirige- con el gobierno de esa ciudad.

Es que tanto Laura -quien el año pasado estuvo bailando en Turquía- como su hermano Martín -que estuvo en Qatar- tienen amplio rodaje internacional. Incluso el joven hace unos años ya estuvo bailando en el gigante asiático con la compaña Puro Gaucho.

Así, a fines de diciembre, mientras en Argentina se celebraba el Año Nuevo, Laura junto a su hermano Martín, su cuñada Eugenia y los bailarines Ricardo Soplan, Alexis Ezequiel García, Sebastian Mulero y Magdalena Napoli llegaban a China sin imaginar que un mes después iban a terminar aislados por la cuarentena que se dispuso en ese país ante el brote de coronavirus.

“En ese momento todavía no pasaba nada. El virus surgió del 10 de enero para adelante y las medidas de aislamiento acá a Shenzhen llegaron el 25 de enero”, recordó Laura este viernes en diálogo con ADNSUR. “Ese día el parque cerró y cada uno adentro de sus casas. Sólo se nos permitía comprar al mercado si era estrictamente necesario y volver. Pero el 10 de febrero nos dijeron que era el pico más alto del brote y ni siquiera se nos permitía salir a comprar. Así que teníamos que tener insumos en la casa y mantenernos encerrados al menos 12 días”.

Laura asegura que en solo unos días el país entero se paralizó, hubo miedo, preocupación y en lo personal también sintió mucha presión. “Al principio no entendíamos que era lo que estaba pasando. Estábamos muy asustados y en lo personal con mucha presión porque tengo a cargo siete personas y cada una tiene sus demandas; de hecho tengo dos bailarines que me pidieron los pasaportes urgente porque se querían ir, pero China es comunista y si te tenés que quedar adentro, lo tenés que hacer por el bien común. No es posible hacer lo vos querés, era una bajada del Gobierno, ni siquiera del parque que nos contrató”.

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ENTRE LA CUARENTENA Y LA PARANOIA

La próxima semana esos dos bailarines podrían volver a Argentina. Según cuenta Laura, las autoridades chinas recomiendan no hacerlo porque en ese país el virus ya fue controlado. Sin embargo, ellos quieren volver a Trelew, su ciudad.

Mientras tanto, Laura y el resto de los bailarines ya pueden disfrutar al menos de los espacios compartidos del Window Of The World, el parque donde trabajan y viven, que es famoso por sus 130 atracciones turísticas, entre ellas una réplica de la Torre Eiffel de 108 metros de alto.

Sin embargo, ella asegura que no fue fácil la cuarentena, principalmente esos 12 días de aislamiento total. “Hubo mucho libro y mucho Netflix porque se terminaron los libros. Por suerte cuando pasaron los 12 días ya nos dejaron salir. Donde vivimos hay dos plazoletas, árboles y hay lugar para hacer ejercicio, así que salimos afuera pero no nos dejan juntar más de tres personas y cuando estamos afuera si o si tenemos que tener barbijo. Nos controlan con drones y donde ven a alguien sin barbijo va preso, no hay contemplación con eso”, indicó.

Por lo pronto, los bailarines están esperando que todo vuelva a la normalidad para continuar trabajando y conociendo China, donde estarán durante dos años, cumpliendo el sueño que les costó tanto conseguir. Por supuesto nunca olvidarán la experiencia que les tocó atravesar. “Pensé mucho al respecto, es una lección de vida importante lo que nos pasó. En lo personal pienso que es una lección de obediencia, aprendí mucho sobre la tolerancia y la resiliencia. Nunca me imaginé que el encierro puede hacerle tan mal a una persona y lo bueno que es respirar aire puro, estar libre y no tener miedo de contagiarte nada. Son cosas muy valiosas y a veces nos hacemos problemas por cosas que tienen solución”, sentenció.

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