En el marco del Día de la Niñez, en las últimas horas resurgió la historia de Luana, una chica de 14 años que en 2013 se convirtió en la primera nena trans en el mundo en recibir un DNI de acuerdo a la identidad que percibe, marcando un hecho histórico para la Identidad de Género.

Luana nació, junto a su hermano mellizo, en julio de 2017 bajo el nombre de Manuel, y a los dos años ya tenía claro qué quería para su futuro.

“Luana se nombró a sí misma nena a los dos años y se eligió su nombre a los cuatro. Ahora tiene 14 y está en el secundario. Y lo cierto es que no es igual hablar en 2021 de infancias trans que hace una década cuando iniciamos nuestra lucha", explicó su madre, Gabriela, en diálogo con Infobae.

Y sumó: "Hoy por lo menos se puede decir, está el precedente del DNI de Luana, se visibiliza la militancia del colectivo travesti/trans. Hace 10 años no había absolutamente nada, ni siquiera la ley de identidad. Recuerdo que en un documental de NatGeo de Estados Unidos escuché por primera vez la palabra transgénero y entendí qué me estaba queriendo decir Luana".

En ese sentido, consideró que "fue un alivio saber qué pasaba", y lo comparó con "sacarse 100 kilos de la espalda".

"Pero seguíamos dentro del barro. No había nada en el país. Mi hija no tenía un mundo preparado para ella y había que crearlo”, agregó.

“Yo nena, yo princesa”, eran las palabras que repetía Luana con tan solo 20 meses de edad.

“Luana no puede dejar de ser Luana, porque sino no podría existir. Como su hermano es quien es. Ella vino a patear estructuras y a decirme que las ideas que tenía sobre la humanidad no eran ciertas. Y me lo dijo con dos años. A mí se me hizo difícil, pero pude escuchar y sostenerlo. No a través del amor romántico, idealizado de mamá leona. No. Pude escuchar desde un amor político y responsable. Yo era la responsable de que Luana dejara de lastimarse, y de tomar la decisión de enfrentar lo necesario para que mi hija pudiera vivir”, recuerda su madre.

A los 4 años, aseguran, le dijo a su mamá: “Soy nena, me llamo Luana y si no me decís así no te voy a hacer caso”. A partir de allí dejó de responder al nombre de Manuel.

El camino, claro está, no fue fácil. “Todavía existe la culpabilidad hacia la persona adulta de manipular las identidades, y se cree que las niñeces no tienen capacidad de decir quiénes son. Las niñeces no deberían padecer una transición. Hay una transición porque hay una imposición previa", dice su madre.

Y cierra: "Yo aspiro a que algún día, aunque no esté viva para verlo, se deje de imponer un género obligatorio según los genitales, para que las niñeces no necesiten enfrentar el universo adulto. Porque entonces quien no tiene la valentía, la fuerza o el acompañamiento del contexto, lo padece”.

En 2013, cuando tenía seis años, Luana hizo historia al convertirse en la primera nena trans en el mundo en recibir un DNI de acuerdo a la identidad que percibe, con un simple trámite administrativo y sin recurrir a la Justicia.