COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Ellas forman parte de la identidad del Instituto María Auxiliadora (IMA), uno de los colegios católicos salesianos que tiene Comodoro Rivadavia. Sin embargo, este año, quienes inicien el ciclo lectivo 2021, no las verán caminar por los pasillos de esa tradicional casa de estudios. Por primera vez en 95 años no habrá monjas en la institución educativa católica. La decisión tiene que ver con los cambios que ha tenido el catolicismo en los últimos años. 

Según contó a ADNSUR la hermana Marta Riccioli (63), provincial de las Hijas de María Auxiliadora de la Patagonia Norte y consejera de la Inspectoría San Francisco Javier, hace más de cuatro años la Congregación Hijas de María Auxiliadora, que está dividida en tres provincias religiosas (Buenos Aires, Córdoba y Bahía Blanca que incluye a Comodoro Rivadavia), inició un proceso de resignificación de su identidad y misión que conlleva el alejamiento temporal de las hermanas que viven en ese establecimiento.

Se trata de sor Berta Sánchez (75), sor Zoila Sánchez (83), su hermana, y sor Verónica Castillo (40), quienes hace unos años están en la ciudad y a mediados de febrero se irán a Viedma, en el caso de las hermanas de sangre, y Chos Malal, Neuquén, en el caso de Verónica. 

“Es algo temporal”, asegura la hermana Marta Riccioli. “Estamos en un proceso de resignificar nuestra presencia y quizás al final del proceso de tres provincias queden dos o una provincia; aún no lo sabemos, pero es todo un reacomodamiento de las casas, de las comunidades de hermanas. Entonces se está haciendo un proceso de reacomodación de las hermanas para tratar de converger la fuerza que tenemos”.

Desde su creación el Instituto María Auxiliadora contó con la presencia de las hermanas, algo que se interrumpirá este año por primera vez.
Desde su creación el Instituto María Auxiliadora contó con la presencia de las hermanas, algo que se interrumpirá este año por primera vez.

ADAPTARSE A LOS DESAFÍOS DEL SIGLO XXI

Según explica la hermana, que es monja desde 1985, cuando tenía solo 24 años, esta resignificación tiene que ver con los desafíos a los que se enfrenta la congregación en estos últimos tiempos.

“Nuestra presencia siempre es educativa, dedicada principalmente a los niños y los más jóvenes y principalmente a quienes están en situaciones de riesgo. Ese es nuestro carisma, entonces tratamos de responder a esos desafíos porque ha cambiado mucho nuestra función, por los desafíos juveniles, los desafíos educativos y porque ha aumentado el porcentual de edad de las hermanas, entonces hay muchas hermanas mayores, pero no entran tantas chicas jóvenes como para ir equilibrando esa fuerza”.

Para comprender lo que dice Riccioli basta con decir que en la actualidad la congregación tiene unas 300 hermanas en todo el país, y la provincial de Bahía Blanca 82, cuando en el pasado superaba las 100. 

La hermana Berta Sánchez es una de estas 300 mujeres que representan la congregación en Argentina. Ella es la animadora en el Instituto María Auxiliadora, lugar a donde llegó junto a su hermana, Zoila, y donde comparte destino con Verónica, una hermana proveniente de Trelew.

Según contó a ADNSUR, sus padres son originarios de Chile, pero cuando su hermana era pequeña decidieron emigrar a Argentina. Así, Río Gallegos, en Santa Cruz, fue la ciudad donde Berta y Zoila crecieron y comenzaron su camino religioso, gracias a la enseñanza de su madre.

El colegio María Auxiliadora de esa ciudad fue su primera inserción educativa; el inicio de un camino de apostolado, catequesis y servicio al prójimo.

Recuerda Berta que sus padres aún estaban en la Patagonia cuando decidieron que su hija mayor estudie en Comodoro Rivadavia como pupila. Todavía no se habían mudado a Buenos Aires cuando Zoila llegó al IMA

Su paso por la institución asentó la fé de su hermana y a los 19 años decidió seguir el camino de Dios. Pocos años después Berta tomó la misma decisión, pero tuvo que esperar cinco años, hasta sus 20, para poder tomar sus votos.

La vida religiosa las llevó por diferentes destinos hasta que la necesidad de cuidar a sus padres las volvió a reunir. Desde entonces no se separaron y pasaron por diferentes lugares, entre ellos General Roca, donde estuvieron 12 años, y San Isidro donde estuvieron otros 13 años. 

En 2014 llegaron al Instituto María Auxiliadora y durante los últimos seis años dieron catequesis, teología y ayudaron con el seminario catequístico diocesano. Por esa razón, irse no resulta fácil para ellas.  

Por un lado nos apena y es normal porque las hermanas no estarán, pero sabemos que es temporal; y por otro lado uno tiene que pensar que el colegio está en muy buenas manos”, asegura Berta y lo explica. “Hace años se viene acompañando al colegio en el aspecto carismático para que sigan las obra de don Bosco y la madre Mazzarello, que es la fundadora, entonces la escuela marcha bien y también está monitoreada por equipos inspectoriales que ayudan en todos los aspectos para que las escuelas sigan con su carisma salesiana”.

La hermana Berta es la animadora del Instituto María Auxiliadora, pero en febrero junto a las otras hermanas dejará el colegio.
La hermana Berta es la animadora del Instituto María Auxiliadora, pero en febrero junto a las otras hermanas dejará el colegio.

Tanto ella como su hermana, por su edad, serán trasladadas a una casa de salud, una especie de hogar de adultos mayores donde habitan religiosas de más de 75 años, y donde se sumarán a las tareas diarias.

Para ellas no es fácil, pero son conscientes de que es parte del destino. “Hay que pensar en la realidad. Una cosa es cuando uno tenía 56 años, otra cuando tiene 75 y se da cuenta que necesita también un poco de cuidado. Entonces lo lógico es que vayamos a otro lugar donde colaboremos todo lo que podamos hasta que Dios nos de vida. Es probable que al instituto vuelvan hermanas pero con otra finalidad. No tanto en las escuelas, sino más bien metiéndose en los barrios y eso puede ser que se dé, porque la mayoría de las que tenemos mi edad estuvimos muy metidas por una parte en las escuelas, y sábado y domingo en los barrios dando catequesis o haciendo oratoria. Pero ahora hay una necesidad de estar más metidas en los barrios, y seguramente se tomará ese camino como está diciendo también el Papa de ir a la periferia. Antes era raro ver temas de drogadicción, ahora las hermanas nuestras están colaborando también con laicos con jóvenes que están metidos en estas problemáticas. Todo va avanzando de acuerdo a lo que la realidad pide”, reflexiona Berta, esperando que en un futuro no muy lejano otra vez la casa salesiana reciba hermanas que ocupen su lugar.

La historia de las últimas monjas que tiene el Instituto María Auxiliadora de Comodoro