COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – “No tenemos que mostrar lo peor del ser humano; tenemos que tratar de ser mejores”, dice Alexia Olivares (39). La mujer que vive en Laprida junto a su familia decidió ayudar a quienes quedaron aislados en el ese barrio por el coronavirus.

Mientras en otros barrios amedrentaron y amenazaron a los contagiados -tal como sucedió en Palazzo- y evitaron que se instale en un centro de aislamiento -como ocurrió en el Isidro Quiroga- en ese sector de zona norte decidieron ser solidarios.

La historia de la familia que le cocina viandas a los aislados por coronavirus de Laprida

Este mediodía, Alexia junto a su hija, Antonella (20), su marido, sus otros dos hijos y su pequeño nieto cocinaron pollo con papas fritas y se lo llevaron a las cinco familias que se encuentran en aislamiento: 15 personas, con niños y adolescentes.

A ella se la escuchaba feliz, satisfecha por el deber cumplido, el legado que le enseñó su abuela. “Estoy feliz. Esto es la buena voluntad de uno. La crianza que me dio mi abuela es que lo poquito que tenés hay que compartirlo, no mezquinar. Yo no estoy pasando por una buena situación económica pero lo que tengo lo doy”, explicó a ADNSUR.

Tal como cuenta Alexia, no pasa por una buena situación económica. Hace tiempo su marido no tiene trabajo y ella no puede salir a vender tortafritas, como lo hacía antes del aislamiento en la entrada de Laprida. Sin embargo, cuando se enteró de que sus vecinos quedaron aislados no dudó en ayudarlos.

“Estábamos tomando mates y surgió esto de que había dado positivo la chica que vivía en los módulos”, recuerda. “Enseguida dijeron que habían quedado aislados, y acá nos conocemos todos y dijimos ¿qué hacemos? Y decidimos llevarles viandas para la noche. Así que mandamos mensaje al grupo del barrio y varios vecinos colaboraron. Se le pudo llevar la cena y ahora estamos preparando el almuerzo. Hoy trajeron cuatro pollos”, explicó en horas del mediodía. 

“Te da un trago amargo esto porque decís ‘están viviendo en los módulos porque perdieron la casa y ahora les pasa esto. Lo único que yo pido es que los sordos escuchen y los ciegos puedan ver la realidad que está pasando Laprida y de una vez por todo le den una solución a esas familias”, agregó.

Carlos Acevedo, vecinalista del barrio, en uno de los que colabora juntando donaciones.
Carlos Acevedo, vecinalista del barrio, en uno de los que colabora juntando donaciones.

UN BARRIO SOLIDARIO

La idea de Alexia y los suyos es poder acompañar a las familias durante los 14 días del aislamiento y ser la contención que se necesita en un duro momento, como el que atraviesan quienes se contagian de Covid - 19 y sus familias. Además, también quieren colaborar con otra mujer que dio positivo y también vive en el barrio.  

“Yo estoy feliz de la vida”, confiesa ella sobre la acción solidaria. “Siempre hice esto en silencio, pero ojalá sea un ejemplo para el resto de los barrios que le puede pasar lo mismo que nosotros. Hay que ayudar al vecino, no atacar, no discriminar porque detrás de una persona grande hay una familia, hay niños que se sienten mal, se sienten marginados. No tenemos que mostrar lo peor del ser humano, tenemos que tratar de ser mejor”, reflexionó.

Así esta mujer que nació en Tinogasta, Catamarca, pero a los dos años vino a vivir a Comodoro con su papá , demuestra la bondad de este barrio norteño, donde el coronavirus mostró la otra cara de la moneda: la solidaridad en tiempos de aislamiento.