COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – A Natalia Gómez, la protagonista de esta historia, siempre le gustó la moda. Sin embargo, nunca imaginó que a sus 35 años, y con una carrera judicial en ascenso, su hobby iba a tomar un rol tan importante en su vida, al punto de dedicarle muchas horas de descanso con el objetivo de ayudar a otros a sentirse mejor, más cómodos y explotar toda su potencialidad.

“La moda siempre me gusto, desde chica, siempre lo asumí como un juego, un hobby, y a los 30 años comencé a asumirlo como algo para lo que era buena y me gustaba mucho”, contó en una entrevista con ADNSUR.

“Siempre junte revistas de moda, era mi cable a tierra y a los 30 más o menos me puse a estudiar diseño de indumentaria. Después me tire más por el lado de la asesoría de imagen, que me recibí el año pasado en Buenos Aires, y también descubrí el coaching que tiene mucha similitud con la psicología, que si bien no es lo mismo, es una forma de abordar a la persona, a ayudarlo a lograr sus metas, algún objetivo que se propone. Entonces uní el coaghing y la imagen: me defino como una coaching de imagen”, explicó.

La fiscal y emprendedora que se especializó en coaching y asesoramiento de imagen

UNA PASANTÍA, LA PUERTA DE ENTRADA A LA JUSTICIA

Natalia es abogada recibida en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, casa de estudios a la que llegó luego de cursar la Primaria en la Escuela 83 y la Secundaria en el CUP (Colegio Universitario Patagónico). En la actualidad trabaja en el Ministerio Público Fiscal, donde se desempeña como funcionaria en la oficina de Ejecución Penal. 

“Entré por una pasantía en la universidad. Primero me anoté en una en el Juzgado de Ejecución Civil y después empecé otra en la Fiscalía. Estuve como pasante tres meses, llamaron a concurso para auxiliar administrativo, me anoté y quedé”, contó sobre sus inicios en el edificio de Máximo Abásolo y Sarmiento.

Natalia pasó por varios puestos administrativos. En el ínterin se recibió y cuando pudo rindió concurso para ser funcionaria de Fiscalía. 

“A los 27 años fui funcionaria de Fiscalía. Al principio era la encargada de hacer los controles de detención, después estuvo trabajando en el sector B, que son los delitos intermedios, y después en 2017 pasé a la oficina de Violencia Familiar. Allí llevaba todos los casos básicamente de violencia contra la mujer o delitos que se daban en el ámbito familiar, desde amenazas a femicidios. Tenía mucho contacto con las víctimas”, recuerda sobre estos casos que hacen reflexionar sobre el Día de la Mujer.

La abogada admite que “la temática es complicada, con mucha cantidad de casos. En Fiscalía es la oficina con mayor cantidad, y tenés mucho contacto con las víctimas, principalmente mujeres. Es difícil porque las personas no van bien anímicamente, y además de la parte jurídica yo ponía un poco en práctica esto de la parte de psicología que me gustaba, y transmitirle un poco de tranquilidad a la víctima más allá del proceso penal”, cuenta sobre como era su rol.

La fiscal y emprendedora que se especializó en coaching y asesoramiento de imagen

ENTRE LAS LEYES Y AL MODA

Hace un tiempo la abogada pasó a la oficina de Ejecución penal donde controla y se expide sobre las diferentes etapas del proceso de los condenados, entre ellos los dictámenes de libertad condicional que luego termina decidiendo un juez.

En este ascenso de su carrera jurídica, además terminó de descubrir lo que significaba la moda en su vida. Fue a través del coaching, una disciplina que cada vez tiene más adeptos y que se define como una de las carreras del futuro, en una sociedad donde todo es complejo.

“Cuando descubrí el coaching me di cuenta que me gustaba demasiado la moda y que tenía un propósito y que ayudaba con eso a la gente”, recuerda sobre los inicios en la moda. “Entonces sin proponérmelo empecé a ayudar a mi entorno con coaching, pero desde una mirada distinta; conociéndose, no saliendo a comprar mejor ropa, cara o vestirse de otra manera de la que se viste ahora. Yo lo que busco es que la persona con lo que tiene pueda verse mejor, resaltar algo lindo que tiene y potenciarlo”.

Para poder mostrar mejor lo que hace, en tiempos de internet 2.0 y teléfonos móviles, Natalia creó un perfil en Instagram. En él se presenta como Natalie Zemog y muestra diferentes looks que arma para ella.

Desde allí también contesta preguntas sobre imagen y hasta ideo un método para abordar a las personas.

Según explicó el mismo consiste en dos etapas. “El primer paso es conocer la mirada que esa persona tiene de sí misma. A veces uno cree que se conoce pero cuando vos empezás a hacer las preguntas correctas te das cuenta que la persona no se conoce tanto o se está reconociendo a medida que se va respondiendo las preguntas. Entonces hago preguntas de coaching y también hago ejercicios frente al espejo con la ropa propia. Es una primera etapa de reconocimiento y la segunda de armado de la imagen que desea proyectar. Pero primero a la persona hay que desnudarla, no solo físicamente sino interiormente, y ayudarla a derribar complejos, porque muchas veces la gente tiene complejos que son de ellos, pero que no tienen nada que ver con la mirada de afuera”, analiza.

La abogada confiesa que recibe consultas de muchas mujeres pero también de hombres que se animan a ir un poco más allá en su imagen.

La fiscal y emprendedora que se especializó en coaching y asesoramiento de imagen

La pregunta es inevitable en un ambiente tan estructurado y en tiempos en que muchos cuestionan la importancia que la mujer le da a la imagen. ¿Cómo fue tomado su hobby en el ámbito judicial?.  

“La verdad que se tomó como algo natural. Nunca deje de ser yo, es más, es cuando yo más misma soy. Quizás antes me decían sos la única que usa vestido en la Fiscalía, porque las chicas cuando recién entré a trabajar usaban más pantalones, pero yo adoro los vestidos o tacos, y me preguntaban cómo hago para usar tacos todo el día, pero fue más que nada asumir quién era yo. Pero siempre me consultan, preguntan y tengo buenas devoluciones”.

Natalia admite que le gusta innovar, y en una ciudad donde todo es muy y marrón elige “pintar de colores a la gente, que le ponga onda al look”.

"A mí me gustan muchos los colores y ayudar a la gente a descubrir cuáles quedan mejor en ellos.  Hay varias cosas que se deben tener en cuenta. Por ejemplo, la paleta de colores". 

"Hay dos paleas frías o cálidas, que no tienen que ver si sos rubio o morocho o que tengas el pelo claro u oscuro, sino que tiene que ver con una prueba de color que se hace con un paño dorado y ver cuál es el que mejor te ilumina, y después hay una subdivisión que analiza el contraste entre el pelo, las cejas y el color de ojos”, detalla.

"También se tiene en cuenta la forma del cuerpo. Si tenés forma de reloj de arena que es cuando sos equilibrada entre hombros, cadera y una cintura más chiquita; si tenés un cuerpo triangular cuando tenés las caderas más anchas que los hombros o al revés. Hay cinco formas universales, y sabiendo eso lo que logra un asesor de imagen es armonizar tu cuerpo, y así con todo, pero no es cuestión de esconderlo sino potenciar lo que tenemos más lindo entre nosotros mismos”.

“Otra cosa que se tiene en cuenta es la forma del rostro. Hay varias formas y es muy importante saberlo porque podemos saber que anteojos nos quedan mejor, que tipo de aros, el corte de pelo. Es un avance sobre que te puede quedar bien o no”.

Para Natalia la moda es parte de su vida y lejos de quedarse en los prejuicios sueña con algún día poder tener su propio estudio. “Estoy justamente en ese dilema, que me tiran las dos cosas. Mi carrera puedo seguir recorriéndola para ser fiscal o ser juez, y ya estoy en condiciones de rendir. Me gustaría hacerlo, pero no puedo negar que esto me apasiona y cada vez me apasiona más ver cómo se puede transformar a una persona. Mi sueño es tener un estudio de coaching e imagen porque me encanta trabajar con la gente”, admite esa funcionaria de Fiscalía que se viste a la moda sin perder de lago la rigurosidad y el respeto por el derecho.