En abril de este año, ADNSUR tuvo la posibilidad de hablar con Ángeles Espeche, quien junto a su marido es la propietaria de la empresa textil que creó el "barbijo del Conicet", una mascarilla de uso social dotada de nanopartículas que son capaces de eliminar el Covid - 19.

La mujer oriunda de Comodoro Rivadavia marcó un antes y un después con el desarrollo de su barbijo. Incluso en las últimas horas,  la empresa empresa Atom Protect -desarrolladora junto a investigadores del Conicet, de la Universidad de Buenos Aires y de la de San Martín, anunció una gran noticia: el barbijo fabricado por ellos,  logró ser el primero en el mundo en certificar su eficacia contra la variante Delta.

El barbijo más eficaz del mundo. Foto: archivo
El barbijo más eficaz del mundo. Foto: archivo

Ángeles vive e Buenos Aires junto a su marido Alán Gontmaher, con quien lleva adelante la empresa que creó el barbijo - no médico - de protección contra el Covid19. Es abogada, nacida y criada en Comodoro Rivadavia, decidió dejar todos sus proyectos en la ciudad y darle una nueva oportunidad al amor. 

El barbijo fue creado a través de un convenio entre Kovi SRL, la Universidad de Buenos Aires (UBA), el Conicet y la Universidad Nacional de San Martín (Unsam). Y para la empresa significó reinventarse en medio de la pandemia, aseguró Ángeles en diálogo con ADNSUR hace unos meses atrás.

“Nosotros hacíamos textil para el hogar: batas, toallas de baño, cubrecamas, piso de baño, pero cuando vino la pandemia le sugerí a Alan que hagamos barbijos porque cómo estaba todo parado no había movimiento. A él primero no le gustó, pero después dijo ‘Vamos a hacer un súper barbijo'”. 

Alan le recordó un viaje a una feria textil de innovación donde habían visto la posibilidad de poner nanoplata a las telas para sacarle el olor a humedad a las toallas. El primer paso fue contactarse con alguien que sepa de nanotecnología y así llegaron a Silvia Goyanes y Ana María Llois, investigadoras del Conicet y del Laboratorio de Polímeros y Materiales del Instituto de Física de Buenos Aires de la UBA, a quienes les maravilló la idea.

Las especialistas armaron una segunda reunión con el equipo del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental de la Unsam, y así comenzó a tomar forma el barbijo del Conicet. Y fue así que en menos de un mes el equipo ya tenía el desarrollo del barbijo.

 “Es un orgullo enorme haber creado algo tan bueno que no existe en Latinoamérica, y que lo hayamos creado desde La Matanza tiene un gusto de gloria. El poder ayudar nos hace felices”, reconoció.