COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - “Una flor nos identifica a todos y la idea era que cada uno sea protagonista de ese encuentro y esperanza porque creo que hacía falta. La costanera porque es el lugar donde llegaron nuestros ancestros y porque además creo mucho en los simbolismos; es el Golfo San Jorge y estamos bajo la Cruz del Sur. Creí que todas esas cosas pueden sumar en creer, en tener más fe. Fue en aquella época en que se privatizo YPF y el intendente era el Dr. Raúl Pierangelli”, recuerda la locutora Mirtha Munuera ideóloga de la tradicional Flor de la Esperanza, una celebración que se realizó por 15 años y quedó en la memoria colectiva de los comodorenses.

Agrega: “Fue un momento de Comodoro que estaba dormido, que no había absolutamente nada y pasaban los aniversarios tan importante que son para cualquier ciudad tan solo llevando un ramo de flores a un bronce, estando haciendo radio. Se me ocurrió que podíamos hacer algo que nos despierte los sentimientos, las emociones algo, que nos identifique y surgió la Flor de la Esperanza".

Cada 23 de febrero al mediodía el ulular de las sirenas indicaba que era el momento del ritual,  familias enteras se acercaban hasta la costanera local con una flor en mano, pedían un deseo y arrojaban la flor al mar. 

“Fue de  vanguardia haber unido todas las instituciones civiles y militares desde el ejército, prefectura, bomberos, fuerza aérea, clubes. Contar con el Guardacostas desde donde el Padre Corti decía su oración”. Mirtha Munuera relata en detalle el esfuerzo que implicaba llevar adelante una celebración que reunía a tantas instituciones de la ciudad, pero que era apolítica. “Emec prestaba ambulancias durante todo el acto, por eso digo que era todo a pulmón y ese es el valor”. 

La celebración de Comodoro bendecida por el padre Corti en que arrojaba la "flor de la esperanza" en la costanera

Para Munuera “la flor” era símbolo de libertad, “había gente que se re encontraba de años, uno que vivía en el 3 otro en el 8, el otro en Rada Tilly, los niños jugando era ese encuentro tan familiar y esperar poder arrojar la flor. Y las lágrimas ¿y sabes cuanta gente que hoy no está? Pero dejaron su flor.

Un presidente en la celebración

Cuando Comodoro cumplió 100 años -en 2001-la ciudad recibió la visita del entonces presidente Fernando de la Rúa. Dentro de una apretada agenda de reuniones, asistió a la costanera local a arrojar su flor al mar y quedó como uno de los hechos destacados. Como siempre ocurría, “Fm del Mar” transmitía en vivo la fiesta de la ciudad.

“Un día antes cuando yo iba a la costanera para armar el escenario aparecieron en ese momento dos hombres grandotes, altos, con sobretodo, se acercaron y me preguntaron si yo era la señora que organizada la Flor de la Esperanza me dicen: ¿usted quiere que el presidente venga a su fiesta? ¡Por supuesto dije yo! y me pregunto si yo me hacía responsable de la seguridad del presidente; le dije que sí. Pero que tenía que llegar máximo doce menos cuarto porque si llegaba después el acto ya se hacía. El presidente llego a las doce menos veinte; le reprogramaron todo el circuito que él tenía para hacer ese día, me acuerdo que el presidente de la Rúa se sentó sobre un fardo de pasto y me dijo: ´señora no me quiero ir de acá, deme un pan porque estoy muerto de hambre´ y así fue”. Recuerda  entre risas Mirta.

Otro Comodoro

La “Flor de la Esperanza” se celebró por última vez en 2007 y quedó en la memoria colectiva de los comodorenses. “Llegó un momento que yo también necesitaba vivir, tenía la fiesta de la Lluvia (de pétalos) en diciembre y la fiesta de Comodoro en febrero y yo trabajaba de lunes a lunes asique creo que llego el momento de decir bueno, se cumplió un ciclo, quedará en la memoria o yo tampoco noté en quien podía delegar”, explica Mirtha. 

¿Podría volver a realizarse este festejo que tanta convocatoria generó? “Si, porque generalmente la gente que viene de otros lugares viene de tradiciones, a nosotros nos faltó la tradición. El norte tiene los carnavales, la Pachamama, etc. y si vienen del exterior mucho más. Lo que si te digo, yo hoy no me animaría a hacerla pero porque la seguridad hoy no es tal. En aquella época, podías dejar a tu bebe jugando en la orilla y va a estar todo bien. Hoy no sé si podes dejar a los chicos solos”, asegura.