Squishies, PopIts, spinners, bolitas magnéticas. Los supuestos juguetes antiestrés se multiplican en un mercado que promete efectos terapéuticos al alcance de la mano de niños y adultos.

¿Pueden estos juguetes cumplir ese tipo de objetivos sin la supervisión de un especialista? ¿Son realmente terapéuticos, o sus efectos son sólo una cuestión de marketing?

Sabrina Critzmann, médica pediatra y puericultora, aseguró a Clarín que muchas veces este tipo de juguetes que se venden con la promesa de reducir el estrés y la ansiedad en los niños "son utilizados desde lo terapéutico, desde el acompañamiento a niñes y familias y después pasan al mercado masivo".

Juguetes “antiestrés”: ¿Funcionan los PopIts, squishies y bolitas magnéticas?

La especialista aclaró que aunque "el eslogan es el del objeto antiestrés", estos productos no pueden concretar la solución que ofrecen. "Puede ser un juguete divertido por un rato, pero no a todos los niños les va a servir igual", aseguró.

Si bien no hay contraindicación para que estos objetos traspasen el límite de un consultorio y sean utilizados en casa, lo importante es tener claro que dentro del ámbito hogareño no van a tener ningún efecto mágico. "Estos juguetes o herramientas tienen una indicación específica y se usan en el ámbito terapéutico. Si una familia los quiere comprar, adelante, se pueden usar para jugar, pero entendiendo que cuando hay una situación de estrés, hay que buscar la causa y trabajar con eso. No va a ser el juguete el que lo solucione. El concepto de juguete antiestrés no es tan correcto: son herramientas terapéuticas para cuestiones específicas", remarcó Critzmann.

Juguetes “antiestrés”: ¿Funcionan los PopIts, squishies y bolitas magnéticas?

"Más que juguetes, esos objetos son herramientas de apoyo", aclaró la pediatra junto a la terapista ocupacional María Fernanda Iroume, ambas especialistas del Centro de acompañamiento profesional a las infancias, adolescencias y familias Jacarandá Salud. Entre sus características principales podrían mencionarse que "ayudan a regular lo sensorial; a estimular la propiocepción, que es el registro del propio cuerpo, y a favorecer ciertas cuestiones como la concentración".

Por otra parte, la especialista añadió que "hay una cuestión de las texturas de esos objetos que generan una sensación placentera y le manda al cerebro imágenes que hacen que se calme, por eso los llaman antiestrés".

El auge de este tipo de juguetes hoy es protagonizado por los PopIts, una especie de molde de silicona donde se emulan las burbujas del plástico para embalar. Así, el objetivo es simplemente pulsar en cada burbuja. "Apretando uno por uno, hay una cuestión de secuenciación, de un orden lógico que hace que el cerebro se ordene, se organice y se regule", explicó la médica.

Juguetes “antiestrés”: ¿Funcionan los PopIts, squishies y bolitas magnéticas?

Niños estresados hoy

En un contexto de pandemia como el que se vive actualmente en todo el mundo no hace falta hurgar demasiado para enumerar los motivos que suelen estresar a niños y niñas. Entre algunas de esas razones, la pediatra mencionó "estar quietos frente a una pantalla, estar en casa todo el día, la exigencia por encima de la capacidad cognitiva, la exposición continua a pantallas, el no tener acceso a un lugar donde esparcirse, el no tener contacto con sus pares o contextos exteriores y el sentirse presionados".

La actitud de madres y padres también influye a la hora de hablar del estrés infantil. Según la pediatra, "los adultos y las adultas estamos muy cansados después de más de un año de pandemia, estamos preocupados por cuestiones cotidianas, económicas y demás. Muchos estamos haciendo homeoffice y es muy difícil atender las tareas escolares y acompañar la cuestión pedagógica cuando no tenemos las herramientas para hacerlo. Ese estrés familiar se traduce a los chicos y esto no es una cuestión de culpa de los mapadres, es una situación que estamos viviendo y atravesando lo mejor que podemos".

Recomendaciones

Critzmann resaltó el valor del juego más allá del objeto en cuestión con el que chicos y chicas realicen esa actividad. "Los juguetes son objetos que abren paso a la imaginación. Hay miles de actividades que se pueden proponer sin la necesidad de comprar algo. Para los chicos cualquier cosa puede ser un juguete: un recipiente, cocinar, pintar o juntar las hojitas de los árboles en otoño", detalló la médica.

Y concluyó: "Hay muchas cosas hermosas en las jugueterías, pero hay otros encuentros sensoriales, otros encuentros culturales que está bueno propiciar y no requieren un costo económico".