COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Una delivery, por WhatApp y el suspenso de qué es lo que sucederá. Eso es lo que propone “VelozApp”, la primera serie argentina que se transmite por la app de mensajes instantáneos. 

La ficción fue realizada y producida por Rolling Films y la Fundación para los Estudios Internacionales (FUNPEI), entidad que es presidida por el comodorense José Romero. 

Son un total de 6 capítulos de cuatro minutos cada uno que tienen como protagonista a Malena, una joven delivery que recibe un paquete que debe entregar en menos de tres horas, caso contrario morirá.

José es el autor de la idea y según contó a ADNSUR desde Rosario, la iniciativa forma parte de un trabajo que hace una década inició la fundación. 

“La idea fundamental es utilizar el celular mucho más allá de lo que se utiliza a través de las redes sociales. Siempre nos interesó como un instrumento por donde debe pasar el tema educativo y el tema del entretenimiento. Pero no es algo nuevo, hace unos 10 años vengo hablando de la educación ubicua que está en todas partes. Primero, a través de la Universidad del Salvador creamos un curso a través de BlakcBerry. Después la compañía prácticamente desapareció y tuvimos que trabajar con otras aplicaciones pero seguimos con la importancia que tiene el celular en la vida de la educación y en la vida del entretenimiento”, señaló.

VELOZAPP CAP 01

DEL PIETROBELLI A ROSARIO

La historia de este doctor en Ciencias Políticas, que llegó a ser viceministro de Educación de Santa Fe y trabajar en el Ministerio de la Educación de la Nación, comienza en el barrio Pietrobelli, allí donde Huracán jugó su época dorada y donde se asentó un buen caudal de inmigrantes chilenos que venían en la búsqueda de un mejor porvenir. 

Hizo la primaria en el Colegio Santo Domingo Savio y la secundaria en el Colegio Perito Moreno. Luego llegó el momento de la universidad y decidió ir a Rosario. Sin embargo, nunca dejó el barrio.

“Yo soy un hijo del oratorio del Domingo Savio, crecí en el club y los oratorios, por lo tanto crecí con la sensibilidad social que me transmitieron los padres salesianos. Eso me llevó a estudiar ciencias políticas y buscar herramientas para preocuparme por el otro. Y la mejor herramienta es la educación”, dice a la distancia. “Pero yo crecí en esa barriada que es el Pietrobelli. De mis amigos ninguno llegó a la Universidad, para mi fue un gran esfuerzo. Mis padres eran almaceneros y me ayudaron. Les costó muchísimo”, recuerda con agradecimiento en la palabra.

Fue en el año 81 cuando José se fue a estudiar a la Universidad de Rosario, la única casa de estudios que tenía la oferta académica que él buscaba: Ciencias Políticas. Prácticamente se enamoró de la ciudad. Años después se fue su hermano, Pedro, y luego decidieron llevarse a toda la familia. Así, Aníbal, su padre, y Olivia, su madre, dejaron la capital del viento y el petróleo.

“En Comodoro nos quedaron los amigos nomás, entre ellos mi gran amigo de la vida que es Miguel Fadrique y mis primos Gabina, Araceli, Raúl y José”, dice José con orgullo.

José en su época en Comodoro.
José en su época en Comodoro.

Hace 15 años este hombre que supo hacer de la educación su vida comenzó a presidir la Fundación para los Estudios Internacionales (FUNPEI) que surgió en el seno de la Universidad de Rosario, y que tuvo como presidente al decano de la Facultad de Ciencias Políticas. 

Durante su trayectoria, la entidad no solo tuvo vínculo con el Conicet, sino también fue la representante legal de la Universidad del Salvador, y desde 2012 trata la internacionalización de la educación y la cooperación, con sede en Colombia, Chile y vínculos con otros países de Latinoamérica, principalmente en capacitaciones y posgrados.

La tarea de José es ardua y compleja. Sin embargo, no se detiene en la entidad. Junto a Pedro, su hermano, editó cinco libros, el último de ellos: “Pacto Educativo Nacional: la urgencia de una cartografía de cambio para la educación obligatoria 2020-2030”, que propone cinco medidas educativas durante 10 años y que el próximo 1 de octubre será presentado vía Zoom en la Universidad de la Patagonia Austral.

Pero eso no es todo el 5 de octubre también presentará Conversa, una plataforma mediante la cual alumnos y alumnas podrán, en horas extra escolares, chatear mediante WhatsApp con un bot con propuestas didácticas cargadas por sus docentes, quienes supervisarán el diálogo y podrán interactuar con sus estudiantes.

Para José todos estos proyectos vinculados a la tecnología son parte de un proceso binario necesario que no desplazará a la presencialidad. 

“Creemos que la tecnología ha dinamizado u optimizado procesos que ya estaban hace muchísimo tiempo. En realidad la pandemia aceleró esos procesos. Yo creo que la tecnología es un instrumento importante, que se va a quedar, pero de todas maneras ahora estamos valorando más la presencialidad, que va a tener su valor central en la educación, porque en ese proceso empezamos a valorar las dos cosas: la importancia que tiene la tecnología y la importancia que tiene la presencialidad, que es clave. Siempre tuvimos esa idea de que la educación tiene que ser híbrida pero antes la presencialidad tapaba a la tecnología”, indicó.

Mientras tanto, José ya piensa en la continuidad de los formatos audiovisuales por WhatsApp. Es que tal como dijo, “Velozapp” tuvo una “repercusión que ha sido extraordinaria” con “más de 1500 bajadas”.

“Nos han llamado de Mendoza, Córdoba y de otros países. Creo que es un formato que vamos a tratar de promover y perfeccionar”, adelantó.

José es su última visita a Comodoro, cuando su promoción cumplió 40 años de egresados.
José es su última visita a Comodoro, cuando su promoción cumplió 40 años de egresados.

Hace dos años José vino a Comodoro por última vez, cuando los egresados de su promoción del Perito Moreno cumplieron 40 años.

Seguramente cuando pase toda la pandemia habrá tiempo para organizar un nuevo viaje y visitar los amigos que cosechó y los lugares que caminó. Aunque como dice un autor español que él cita: “nadie se va de su barrio nunca”. 

“Yo creo que nunca me he ido de mi barrio porque lo llevo dentro de lo que escribo. Es como que viví todo el universo simbólico que aún me acompaña; los mitos que había, los amigos que tuve, las salidas de pesca, los campamentos, el básquet y el fútbol. Yo nunca me fui de mi barrio. Tengo la percepción que me sigue acompañando siempre”, señaló este hombre que es partidario de que la educación es una conversación, caso contrario “no hay educación”.