COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Días atrás, el "más vale maña que fuerza" bien argento de un vecino de un edificio de Trelew que habia adosado un chulengo a su ventana había viralizado en redes sociales. Este miércoles, la creatividad de un joven comodorense lo puso también en ese lugar.

No son pocos los que utilizan su ingenio para rebuscárselas, y en ésta época de crisis económica y aislamiento aún más. Por eso no sorprende ver en las calles improvisados puestos de venta de comida, desde tortillas y tortafritas hasta sanguiches de milanesa. 

También hay varios carritos que venden "al paso" algún plato caliente preparado en el momento, por lo que encontrar a un joven que venda choripanes en plena avenida podría ser algo no muy inusual. Pero lo que llama realmente la atención en este caso son las dimensiones del chulengo que utiliza.

Armado de forma muy casera con un cilindro que no parece tener más de 50 cm de largo y 30 de alto (con las patitas y todo), el mini chulengo apoyado sobre una mesa le permite a este joven emprendedor cocinar unos 8 o 10 chorizos por vez.

Alrededor de su puesto de trabajo, completamente portatil gracias al tamaño del chulenguito, se concentra el resto de los elementos que necesita: alcohol en gel (fundamental en estas épocas), pan, utensillos, bolsas y una pequeña heladerita.

Todo dispuesto para que automovilistas y transeúntes se dejen tentar por este clásico de la gastronomía argentina,