COLOMBIA - El video de una madre que obligó a su hija de siete años tatuarse despertó una oleada de indignación entre los usuarios que accedieron a los casi 10 minutos de registro original o a los distintos fragmentos que se viralizaron en las redes sociales. En las imágenes se ve a la pequeña que llora, se queja y se resiste, mientras su madre la contiene y la obliga a proseguir. La escena tuvo lugar un barrio de Pereira, en Colombia.

La mujer y la nena ingresaron en un local donde se realizan tatuajes y piercings. Allí, pese a la negativa y el miedo de la chica, la mujer insistió que el tatuador realizara su trabajo y le plasmara el dibujo en la piel.

Mientras las agujas pinchaban su pierna, la madre intentaba persuadirla de que el dolor no sería demasiado y buscaba a toda costa que no llorara. "Ya acostumbrate, acostumbrate que no va a doler más de ahí, respirá normal, entre más respires, más te duele", se escuchaba en un video compartido en Facebook.

 

 

Sin poder resistir el dolor, la niña lloraba. Su madre, lejos de consolarla y deponer su actitud, insistió con su objetivo. "No llores, que después papá dirá que eso dolió y preguntará por qué te lo hicimos", añadió.

Hacia el final del video, mientras el tatuador no perdía la concentración, ni le temblaba el pulso, la mujer buscaba convencer a su hija y disuadirla para que no se resistiera: "Calmate, controlate, recostate y respirá. Hacé de cuenta que nada está pasando. ¿Ya no querés la perforación de la oreja?", pregunta la mujer en sentido retórico.

Ante la difusión del desgarrador video, las autoridades colombianas tomaron cartas en el asunto y abrieron una investigación. "Es una situación de la cual nos enteramos por las redes sociales, en las que circuló el video, y estamos verificando para iniciar las acciones correspondientes, ya que por la edad de la menor se estaría presentando una vulneración a sus derechos, pues no tiene la capacidad de autodeterminación y mucho menos que sus padres ejerzan presión para tomar una decisión de esa naturaleza", aseguraron

Fuente: La Nación