De a poco, la ciudad epicentro de Estados Unidos va tornando su cotidiano a un escenario más parecido al previo de la pandemia. 

La mayoría de sus restricciones para contener la propagación del virus de covid-19 han caído, este miércoles Nueva York ha retomado una vuelta casi total a las actividades que existían en un mundo sin coronavirus.

Los restaurantes por su parte, podrán funcionar con el 100% de su capacidad, incluidos los espacios interiores, con la condición de que se respete el distanciamiento social o se coloquen divisiones de plexiglas entre las mesas.

Portada de la revista The New Yorker
Portada de la revista The New Yorker

También fue el turno para los gimnasios, estos podrán funcionar al 100% de su capacidad, siempre que respeten el distanciamiento social. Y quien realice actividad física en espacios cerrados no tendrá la obligación de usar barbijo.

Hacia la "normalidad": en Nueva York ya no es obligatorio el barbijo para los vacunados

Se reanudarán, además, las fiestas en casas particulares, en las que serán permitidas hasta 50 personas y ya no más el límite de 10, como hasta ahora. 

El metro comenzó hace pocos días a funcionar nuevamente las 24 horas del día y para fines de mes los bares y restaurantes ya no tendrán que acatar un toque de queda que iniciaba a la medianoche. Se están comenzando a vender boletos para shows de Broadway, si bien no subirá el telón sino hasta septiembre.

Las autoridades de la ciudad dicen que es hora de volverse a levantar tras el duro golpe sufrido por la pandemia desde el año pasado.

Hacia la "normalidad": en Nueva York ya no es obligatorio el barbijo para los vacunados

La gran novedad viene en relación con el uso de la barbijo: ya no es obligatorio para los vacunados, tanto para actividades al aire libre como en espacios cerrados. Esta reapertura es un punto de inflexión para la ciudad estadounidense, que fue epicentro de la pandemia de COVID-19.

Sin embargo, algunos especialistas en el tema señalan que la normalidad todavía está muy lejos y que se necesitará tiempo, especialmente para volver a ganar la confianza de la gente, que ve con escepticismo el adiós a los tapabocas y las reuniones.

Tras un año de altibajos, la ciudad espera ahora que la crisis de salud haya finalizado y que la campaña de vacunación haya marcado la diferencia. El 47% de los residentes han recibido por lo menos una de las dosis. Los fallecimientos por COVID-19 se han mantenido en un promedio de poco más de 20 por día y el promedio de casos nuevos y hospitalizaciones ha caído en picada.