Federico Llamas tiene 29 años, es electricista y está radicado en Ostende, adonde llegó tras escapar de un control en la Panamericana, a fines de marzo de 2020, recién iniciada la cuarentena por la pandemia del covid. El joven rompió el silencio tras el escándalo por la foto de la fiesta en la Quinta de Olivos del cumpleaños de Fabiola Yañez: “No me sorprende para nada viniendo del gobierno que tenemos. No le acredito toda la culpa al Presidente, porque hay un montón de gente detrás de eso, pero él es el que da la cara". 

Pasaron un año, cuatro meses y 16 días desde aquel mediodía del 25 de marzo de 2020 en que los portales de noticias relataban cómo Federico Llamas, un joven que entonces tenía 27 años, circulaba por la autopista Panamericana con bolsos y tablas de surf en el techo de la camioneta, a pocos días de que el presidente Alberto Fernández decretara el aislamiento social, preventivo y obligatorio en todo el país.

Ese día, el joven acaparó la atención pública nacional por el desconcierto y la novedad que generaba su caso, el que empezó cuando los efectivos de Prefectura Naval Argentina (PNA) lo detuvieron en la localidad de Martínez. El joven explicó que se había ido de vacaciones a Brasil a principios de marzo y que regresaba al país a través de la frontera de Paso de los Libres, para volver a su casa. 

Horas atrás, luego de el escándalo desatado a nivel nacional tras viralizarse la foto de la fiesta en la Quinta de Olivos del cumpleaños de la primera dama Fabiola Yañez, el joven habló con TN por primera vez y expresó: “No me sorprende para nada viniendo del gobierno que tenemos. No le acredito toda la culpa al Presidente, porque hay un montón de gente detrás de eso, pero él es el que da la cara. Es vergonzoso que un presidente, abogado, haga este tipo de cosas. Y no es que intento decir ‘uh, mirá lo que me hicieron y mirá lo que está haciendo el Presidente’, porque yo no hice nada, lo único que quería era volver a mi casa”. 

“Los policías no estaban informados de cuál era el protocolo que tenían que seguir respecto a la documentación, no sabían que la declaración jurada no era física y sí una foto que te hacían presentar en la frontera. Cada uno tomó una decisión y entre todos creyeron que era correcta”, contó Llamas.

Cuestionó que "los medios empezaron a contar cualquier cosa, lo que ellos querían era generar rating. Por eso digo que la causa está armada gracias a los medios de comunicación. Yo tenía toda la documentación como para demostrar por qué entraba al país. Tenía la declaración jurada y el domicilio en el que iba a aislarme”.

“Mi familia vive ahí, tengo una casa ahí y le doy una mano en la construcción a mi mamá. Lo que se hablaba en los medios era mentira... Desencadenó en mucha gente puteándome, mandándome mensajes. Hicieron viral mi teléfono. Todos los datos de mi declaración jurada los viralizaron. Estuve 54 días sin tocar la calle. Podría haber salido después de los 30 días pero anímicamente estaba mal; no tenía ganas de hacer un carajo. Me sacaron mis herramientas para trabajar, mi ropa. Estuve 40 días sin calzoncillos”, explicó.

Su accionar ocasionó que el mismo Jefe de Estado lo mencionara en una entrevista cuando destacaba el trabajo de las fuerzas de seguridad. “Se van a encontrar con idiotas. Vemos a un idiota que se escapó de su casa y parece que apareció en Ostende”, dijo el Presidente ese día. 

“Lo tomo como de quien viene, me resbala. ¿Un presidente, abogado, que me diga que soy un idiota por querer volver a mi casa con una declaración jurada? O sea él es el idiota que hizo el DNU y que no le transmitió a la gente, al equipo de él, lo que tenía que hacer”, remarcó Llamas.

“No me genera nada ni mirar esos videos ni hablar del tema. De vez en cuando algún idiota me manda un mensaje. Sí recuerdo que en ese control policial todos parecían un grupo de amigos haciéndome bullying”, comparó. 

Su plan era, tras regresar de Brasil, quedarse en la Argentina algunos meses y viajar junto a su ex novia a Canadá, país del que ella es oriunda. Pero los planes, producto de la pandemia y de la causa judicial en la que deberá afrontar un juicio oral, cambiaron. “Mantuve un año una relación a distancia y luego se hizo insostenible. Me quedé sin novia también. Yo trabajo desde los 22 años como electricista. Fui a un colegio técnico, luego estudié dos años y me recibí de electricista. Siempre trabajé solo y la gente que me conoce sabe cómo lo hago. Esto es de boca en boca, si me relacionara mal nadie me recomendaría”, contó.

JUICIO

Respecto al compromiso que debe afrontar ante la Justicia, manifestó que “sigue en curso”. “Debería quedar exonerado porque no hice nada. Me decían que incumplía la cuarentena y no incumplía nada porque estaba en tránsito intentando llegar a mi casa en Ostende para hacer el aislamiento”, detalló Llamas, quien fue procesado por el juez federal 2 de San Isidro, Lino Mirabelli, por infracción al artículo 205 del Código Penal de la Nación. Su caso, por pedido del fiscal federal de San Isidro, Federico Iuspa, fue elevado a juicio oral el 4 de noviembre de 2020.

Llamas, quien contó que aún no se vacunó contra el COVID-19 porque descree de la efectividad de las dosis formuladas por todos los laboratorios, confirmó que se quiere ir del país: “Ojalá me pueda ir del país lo antes posible, cuando termine con todo este caos. No estoy contento con la Argentina. La economía es una mierda, el país es corrupto. La verdad me gustaría irme del país, no sé si puedo. No me está yendo muy bien acá en la Argentina”.

“Estoy trabajando mucho y me está rindiendo muy poco la plata, cada vez me cuesta más. Está todo muy caro y no puedo progresar -añadió el joven-. Estamos sumergidos en un sistema corrupto, en donde los fiscales y los jueces son corruptos. Lo atacamos al Presidente pero atrás de él hay un montón de jueces a quienes no los eligen en las elecciones y son los corruptos que no tienen los huevos para juzgar a los que hacen las cosas mal”. 

Fuente: TN