A poco menos de siete meses de la muerte de Diego Maradona Ricardo Omar Almirón, el enfermero que estuvo en la casa del Diez momentos antes de su muerte, declaró ante la Justicia y sus dichos complicaron la situación de su jefe, Mariano Perron, de la nexo con la obra social, Nancy Forlini y de la psiquiatra Agustina Cosachov.

En base a sus palabras la última vez que vio al 'Diez' fue a las 6.30 de la mañana, "desde la puerta" de la casa en la que se encontraba Maradona, y mencionó una posible falsificación de la firma del ex futbolista, dado que entregó a su superior una plantilla con el detalle de lo realizado día por día sin la firma del Diez, y que en el expediente ese mismo papel apareció con una firma transversal que ocupaba todos los casilleros que correspondían a Diego.

Además, el enfermero consideró que a su manera de ver la internación domiciliaria era "sumamente deficiente", y que nadie le acercó ningún tipo de historia clínica de Maradona pese a haberla solicitado.

"Pedí un monitor cardiaco, un tubo de oxígeno, un desfibrilador, prolongadores y sueros pero nunca me los dieron. También pedí un saturómetro y un tensiómetro que me llegó recién 3 días después de mi llegada a la casa”, agregó.

En ese sentido, remarcó que la noche anterior fue a la habitación de Diego cerca de las 22, le tomó los signos vitales y le dio la medicación, siendo esa la última vez que lo vio con vida.

Sin embargo, aseguró que lo vio “taquicárdico”, algo "normal" en la vida de quien fuera también seleccionador argentino.

“Cuando me contaron respecto del trabajo que iba a tener no me dijeron que tipo de paciente iba a cuidar, solamente que debía hacer control de signos vitales, suministrar medicamentos, cuestiones de enfermería domiciliaria y evolución de la cicatriz post operatorio pero en ningún momento me comentaron ni me entregaron una epicrisis de Diego (documento que confecciona el medico al momento del alta)”, cerró.