COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – El director del Hospital Regional, Gustavo Guerrero, confirmó que presentó su renuncia tras conocer que el ministro de Salud designó por decreto a Luis Cisneros como director de la institución, mientras él se encontraba de licencia luego de haberse casado. Reiteró que se le realizó “un boicot” –tal como anticipó ADNSUR- y dijo: “me vi obligado a retirarme del sistema. Eso implica que me voy de la salud pública”, se lamentó el doctor, quien le pidió “perdón a la gente de Comodoro por haber iniciado un proyecto sanitario para la ciudad y no poder terminarlo”, indicó Guerrero.

“Los papeles se perdieron por arte de magia dentro de la Dirección”, indicó Guerrero en La Cien Punto Uno y en relación a la documentación que certificaba su pedido de licencia por casamiento como así también la designación de Cisneros como director suplente. Y recordó que estando de vacaciones se enteró por medio de colegas sobre el decreto firmado por el ministro de Salud sobre la designación de Luis Cisneros como nuevo director. Por ello, consideró que “es una cobardía haber hecho eso cuando uno está a más de 3 mil kilómetros de distancia”.

Ante la situación presentada, Guerrero aclaró que “no es que renuncio sino que tengo que dar un paso al costado. No se puede trabajar donde todo es un engaño”. Y agregó que “deberían haberme llamado a mí y no tener que enterarme a través de la prensa”.

Indicó que este jueves “fui a Recursos Humanos y el mensaje fue que si no estaba presentada la licencia mi señora y yo quedábamos cesantes, es decir expulsados del sistema”. Por eso, “hoy tengo que darle respuesta a la gente, no al director”.

En tal sentido, sostuvo que “nadie me da una explicación sobre porque me sacaron. Esperaba una respuesta de la jefa de Recursos humanos para ver dónde están los papeles que había firmado, pero no me supo dar una respuesta de eso ni de la cesantía. Una cosa absurda”.

A su vez, Guerrero se lamentó y pidió “perdón a todos los habitantes de la región porque tenía un proyecto para ordenar la salud pública, para que tengan lo que se merecen, que no tengan que estar a las 4 de la mañana para sacar turno, o solicitando una prótesis porque no había plata”.

Además, remarcó que “el hospital pudo cambiar ciertas herramientas de la salud, pero lamentablemente creo que cuando uno hace mucho ruido al gobierno le puede crear una discordia”.

Por tal motivo, “me vi obligado a retirarme del sistema. Eso implica que me voy de la salud pública. Porque aprovecharon que no estaba en Comodoro y la supuesta desaparición de los papeles”, cuestionó. Y criticó que incluso “los decretos tienen que ir determinado por un gobernador y no solo con el ministro de Salud, así que hasta eso hicieron mal”.

Entre los cuestionamientos emitidos, Guerrero planteó que “es muy ingenuo pensar que el hospital se maneja con 17 millones de pesos cuando una cirugía vale 300 mil pesos”. Y recordó que durante su gestión generó “más de 15 millones de pesos, armé todo un quilombo con las obras sociales y terminaron pagando la mayoría. Y desde el gobierno dijeron más de una vez que esa plata no se podía usar”, indicó.

Por ello, consideró que “cuando uno hace mucho ruido eso genera malestar del lado de la contra. Yo soy un médico sanitarista no un político y voy a luchar por la salud de la gente”.

Además, sostuvo que mientras estuvo a cargo de la dirección, “las cosas que se hicieron fue con responsabilidad y en equipo. Pero hoy el equipo me dio vuelta la espalda. Así que el único que puede hablar de lealtad y sinceridad, soy yo. No como los que quedaron ahora”.

“Le pido perdón a la gente de Comodoro por haber iniciado un proyecto sanitario para la ciudad y no poder terminarlo”, se lamentó. E indicó que a pesar de todo lo ocurrido “estoy muy tranquilo. Esto lo denuncié hace 15 días atrás. Doy un paso al costado, no me voy de la Dirección sino de la salud pública”.

Y criticó que “nos quejamos que no hay médicos, pero me abren las puertas para que me vaya. ¿Tan quilombero puedo ser? Si con un año cambiamos parte de la historia del Hospital. Esto certifica que cuando uno quiere ser sanitarista y cambiar la situación hospitalaria, eso genera mucho ruido”.

Por último, planteó que “es mejor estar dentro del corazón hospitalario para hacer un cambio, y por más que no esté más, los derechos de los ciudadanos es siempre pelearlo y depende de todos los habitantes poder cambiar la historia. No necesitamos que cambie el gobierno sino una doctrina que lo genere la misma ciudadanía para que siga luchando por sus derechos y la salud pública”.