Muchos de los participantes de la tercera temporada de Bake Off Argentina -el reality que tiene como objetivo coronar al mejor pastelero amateur del país- despiertan adhesiones y rechazos entre los espectadores. Los estilos a la hora de hornear y las declaraciones programa tras programa no tardan en replicarse en redes sociales.

Uno de los participantes que más llama la atención es Gino Minucci, el ingeniero electrónico de 22 años de Pérez Millan, Ramallo. Con una boina nueva en cada ocasión, el joven muchas veces es criticado por su actitud pedante.

Gastón Salas, el pastelero comodorense ganador del primer Bake Off, es uno de ellos: “Lo que me pasó con Gino fue que dijo ´voy a ganar este programa y voy a ser el mejor de los ganadores´, pero creo que no está bueno”.

Para Gastón, arrancar con esta actitud tan soberbia “no sirve para estar en la competencia”. “Hay que ser lo más humilde posible, mostrarte como sos y estar enfocado”, indicó en el programa de La Once Diez/ Radio de la Ciudad.

“Como me resultó raro que dijera eso, que quería ser el mejor de los ganadores, lo tuiteé y Damián (Basile) pensó lo mismo, porque sin conocernos ni a nuestro trabajo, es fuerte”, agregó.

En cuanto al resto de los concursantes de la tercera edición, el joven señaló que “se nota quiénes entraron para ser mediáticos o para ser pasteleros”. “Yo veo participantes que se perfilan muy bien, que son muy humildes, están muy encaminados y se mantienen simples, les escribí a ellos y los aconsejé”, dijo.

“Después hay otros que se olvidan de la parte de ser pastelero. Se ven los que se quedan porque tienen ganas de ser famosos”, cuestionó. “Estos tienen la ventaja de haber venido de ver tres Bake Off”.

“Quizás hay otras competencias que están hechas para ser famosos, pero en Bake Off, los que ganamos queríamos ser pasteleros, vender tortas y vivir de eso. Creo que se devalúa el valor del programa cuando no se entiende que es para eso”, opinó.

Por último, dejó un consejo para los concursantes que priorizan estrategias y dejan de lado lo más importante. “No sirve de nada un personaje si te olvidas de la pastelería”, indicó Salas.