Tenía solo 13 años cuando empezó a entrenar en Body Gym, el gimnasio que por entonces tenían los hermanos Brian y Jonathan Ilheu. Fran, como lo conocen sus amigos, quería comenzar una actividad complementaria al rugby y pensó que el gimnasio era la mejor opción, a fin de cuentas le gustaba más entrenar que jugar. 

Pasaron 13 años de aquel momento, y en Alicante, tierras alejadas de Comodoro Rivadavia, Francisco Barrios Vlk, este último mes tocó el cielo con las manos. Luego de tanto esfuerzo, sacrificio y tenacidad consiguió su carnet profesional de la IFBB, Federación Internacional de Fisicoculturismo, por sus siglas en inglés.  

Para Fran fue cumplir su sueño, para el cual viene trabajando hace más de una década. Quizás, por esa razón, luego de tanto sacrificio y alegría, decidió volver a Comodoro Rivadavia, estar con los suyos y juntar fuerzas para volver a entrenar, ya pensando en lo que viene: su debut como profesional en la Liga de Estados Unidos

Fran, el comodorense que llegó a la élite del fisicoculturismo y se convirtió en el primer argentino en ser profesional

En los últimos días, el joven dialogó con ADNSUR. Desde Buenos Aires, repasó su historia y aseguró que todo se dio con mucha naturalidad. “Arranque a los 13 años entrenando en el gimnasio. Se llamaba Body Gym y todo se dio con mucha naturalidad. Los chicos me vieron condiciones y Brian empezó a entrenar conmigo, enseñándome todo, hasta a comer. Imaginate que todo lo hacía como podía; iba al colegio, era un nene, pero siempre al máximo de mis capacidades, hasta que en 2014 competí; hice el Míster Comodoro y me vine a competir al Metropolitano como junior. El resto es historia”.

Por ese entonces Fran tenía 19 años. Cuenta que esas primeras competencias le rompieron la cabeza. Recuerda que comenzó ganando, lo que hizo que todo sea más sencillo y se mantenga motivado. Y así, no solo se quedó con el primer puesto de su categoría en Comodoro, sino también en el primer Metropolitano, el primer Argentino, y más tarde el Sudamericano, tras haber quedado segundo en su primera participación. Recién comenzó a perder cuando empezó a competir en los Pro Qualifier, aquellos torneos que permiten obtener el carnet profesional. 

Fran cuenta que tuvo cinco segundos puestos, hasta que finalmente este año, en España, obtuvo el premio mayor, en la categoría hasta 90 kilos.

Del Instagram de franbarriosvlk

SACRIFICIO Y VOLUNTAD

Fran admite que en todo este recorrido el camino a veces estuvo lleno de bronca y frustraciones. Sin embargo, gracias a su grupo de trabajo nunca se dio por vencido, y una vez que pasaba la bronca, ya empezaba a pensar en la revancha. Es que como dice, “frenar nunca fue una opción. Iba a seguir igual, ganando o perdiendo”.

El joven se define como un “fanático del entrenamiento y la preparación física”. Cuenta que cuando jugaba al rugby le encantaba entrenar, pero le daba fiaca jugar. Y así, se dio cuenta que necesitaba algo distinto. 

Por supuesto, llegar a tener el cuerpo de un fisicoculturista no es fácil. Conlleva compromiso, tenacidad y sobre todo disciplina. “Compito una o dos veces por año y me preparo tres años seguidos. El fisiculturismo te controla la vida, pero no hay que victimizarse", dice sin rodeos. "Yo tengo la posibilidad de hacerlo, y sí, es sacrificado; tenés hambre, no comés lo que querés, dejás muchas cosas de lado, pero uno lo hace porque quiere. Es verdad que abocas tu día a esto: tu alimentación, la cantidad de agua que tomás, la cantidad de sales que consumís, la cantidad de horas que entrenás, todo está abocado al proceso que estás haciendo con tu cuerpo”, dice con orgullo y seguridad. 

Como dice Fran, el fisiculturista prácticamente vive par la actividad Por ejemplo, en su caso, tras la competencia, se tomó un pequeño permitido para aprovechar a hacer aquellas cosas que no puede cuando está en etapa de preparación. Así, hoy se puede dar el gusto de comer algo que hace 8 meses por lo menos no comía. Sin embargo, todo tiene su límite, ya que en paralelo debe pensar en preparar su cuerpo para el reinicio de los trabajos, y así poder cumplimentar cada una de las etapas. 

Es que como cuenta, los entrenamientos están divididos en etapas. "Tenés una etapa de volumen, donde la idea es ganar masa y después te empezás a preparar para la competencia en los últimos cuatro meses. Depende de cada uno para llegar a estar listo en el día del torneo”.

En la competencias, generalmente se evalúan siete poses reglamentarias, donde se analiza la condición del atleta, el tamaño, la simetría, el acondicionamiento y la presentación. Luego, todo dependerá de la decisión del jurado.

Fran junto a su entrenador.
Fran junto a su entrenador.

EN BUSCA DE SU SUEÑO 

En la actualidad, Fran vive en Buenos Aires, adonde hace 8 años se fue a estudiar Licenciatura en Marketing. en la Universidad del Cema. Trabaja en forma online como entrenador junto a un socio y amigo, y dedica su vida, casi full time, a la actividad, aunque le gustaría ser un atleta de alto rendimiento en forma exclusiva.

Tras conseguir entrar al mundo del profesionalismo, el joven comodorense quiere radicarse en Brasil, donde vive su entrenador, y desde allí prepararse para la Liga Profesional de Estados Unidos, la NBA del fisicoculturismo. 

“Queremos competir en julio o agosto del año que viene. Después de un año de preparación, tuve un mes más tranquilo, pero sigo entrenando y haciendo mi dieta, con una mochila menos, que era tener el carnet profesional. Ahora ya tengo ganas de empezar con lo que siempre fue el sueño de mi vida. Así que a partir de ahora es vivirlo a fondo, entrenar, prepararme, hacer lo que me gusta y cumplir mi sueño”, dice con orgullo.

Como en el entrenamiento, la vida de Fran va por etapas. Primero fue empezar en el gimnasio, luego animarse a competir y más tarde intentar entrar al profesionalismo. Ahora llega una cuarta etapa, jugar en las ligas mayores y seguir soñando con llegar a su propio Mundial y competir en Míster Olimpia, el torneo que reúne a todos los ganadores de los certámenes profesionales del año.

“Ese es el sueño máximo”, admite Fran. “Ganar el Míster Olimpia es el sueño que tenemos todos. “Yo creo que con cinco buenos años podría ser competitivo en ese nivel, después es cuestión del deporte. Sé que es difícil porque la competencia es de otro nivel y yo hace cuatro o cinco años entrenó como un profesional. Ahora lo que tengo que hacer es seguir escalando y subir la vara porque sueño con ganarlo”, sentencia este joven que hizo del fisiculturismo su vida, y se convirtió en el primer argentino en llegar al profesionalismo de la disciplina. 

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