ESQUEL (ADNSUR) - Ricardo Silva es esquelense y al inicio de la pandemia, con las medidas estrictas de circulación, quedó varado con sus hijos en la zona de Puerto Montt (Chile) donde habían realizado trabajos de carpintería. Allí pasaron casi dos meses en medio de la desesperación por regresar a su hogar, ya que no contaban con dinero ni siquiera para cubrir los gastos esenciales. El hombre fue repatriado y, por encontrarse desocupado, tramitó el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), utilizando el beneficio para comenzar con un emprendimiento familiar en su casa. Con $ 4.500 que invirtió inicialmente, el chubutense se reinventó, y ahora es comerciante.


Silva recordó las dificultades que debió sortear con sus dos hijos en Chile, donde estuvieron varados 54 días, hasta que pudieron ingresar al país por un Paso que se habilitó. “Volvimos a Esquel con 1.000 pesos nada más, e hicimos la cuarentena como correspondía”, contó el chubutense en contacto con FM Tiempo Esquel.


Mientras tanto, el esquelense había hecho los trámites para cobrar el IFE, y cuando recibió los $ 10.000, una parte -4.500 pesos-, invirtió para iniciarse con la venta de verduras por Internet, y lo que le ingresaba, lo iba aplicando para ampliar el negocio.

“Empecé a poner las frutas y verduras en la vereda de mi casa, y dio resultado. Armábamos combos para vender, y ni siquiera disponíamos de una balanza y una heladera mostrador”, detalló Silva.

Según comentó, también gestionó en el Municipio la habilitación provisoria, que le fue otorgada para continuar con el emprendimiento. Compró una heladera que está saldando con pagos diarios, y luego se fue ampliando: al negocio de frutas y verduras, le incorporó venta de milanesas, chorizos y pata-muslo de pollos, en envases sellados; y comestibles

En el local, no venden bebidas alcohólicas; reciben tarjetas de crédito, Tarjeta Social, la Tarjeta 365, hacen carga virtual de celulares, y atienden al público todos los días en horario corrido, informó Jornada.