Los creyentes saben que Dios ha dispuesto para cada persona un ángel protector, cuya misión es acompañarla, guiarla y protegerla desde el momento de la concepción hasta la muerte. Aunque no todos saben que hay un día para celebrar al ángel de la guarda, y quizás tampoco por qué se eligió para eso el 2 de octubre.

Los ángeles de la guarda o ángeles custodios cuentan con una presencia fortísima desde tiempos inmemoriales. Tanto es así, que su existencia está consignada desde las Sagradas Escrituras hasta en los textos de los padres de la Iglesia católica, como San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino y San Pedro Damián, entre otros.

Los ángeles –que son una figura presente en mayor o menor medida en varias religiones– son seres inmateriales. Pertenecen a un mundo intangible: son puro espíritu.

Pero, ¿por qué se celebra el 2 de octubre el día del ángel de la guarda?

Desde 1670, el Día de los Santos Ángeles de la Guarda o Santos Ángeles Custodios está fijado en el 2 de octubre. Se trata del primer día libre después del 29 de septiembre, día en el que se honra a san Miguel Arcángel, considerado el jefe de los Ejércitos de Dios y a cuya fiesta está subordinada la del ángel de la guarda.

En el santoral católico, la inclusión oficial de la celebración del Día del Ángel de la Guarda se le atribuye al Papa Clemente X. Al instaurar un día para los ángeles de la guarda o ángeles custodios, se le dio lugar a un festejo popular que venía llevándose a cabo desde hacía ya mucho tiempo atrás en varias regiones de Europa en diferentes momentos del año.

Había celebraciones en nombre de los ángeles, y éstas se llevaban a cabo en diferentes momentos del año. La medida de Clemente X, además, puso en valor una serie de reflexiones teológicas que tenían a los ángeles como protagonistas.

Aseguran los expertos que los primeros registros de la celebración del Día del Ángel de la Guarda datan del siglo V, en España, donde –dicen– habría surgido la tradición. En Inglaterra, se lo celebró desde el año 800. En 1534, cuando Enrique VIII rompió con la Santa Sede (porque quería la anulación por parte de Roma de su matrimonio con Catalina de Aragón), el festejo ya estaba arraigado y extendido en los países católicos.

Desde 1670, el Día de los Santos Ángeles de la Guarda o Santos Ángeles Custodios está fijado en el 2 de octubre.

En la audiencia general del 6 de agosto de 1986, el Papa Juan Pablo II, manifestó que "la Iglesia confiesa su fe en los ángeles custodios, venerándolos en la liturgia con una fiesta especial, y recomendando el recurso a su protección con una oración frecuente, como en la invocación al santo ángel del Señor".

¿Qué son los ángeles?

Las películas y, mucho antes, el arte religioso –en especial, el cristiano– los han representado con forma humana: bebés cachetones y con el pelo ensortijado, en algunos casos; figuras esbeltas y empuñando espadas o instrumentos musicales, en otros; muchos llevando túnicas sin pretensiones; otros, con vestimentas más elaboradas; todos, con alas mullidas y replegadas; o esbeltas y desplegadas.

"Ángel" es una palabra que proviene del griego y que significa "mensajero". Y esto porque, cada vez que los ángeles aparecen en los textos religiosos, lo hacen con el propósito de llevar a cabo alguna misión especial.

En el judaísmo, los ángeles son los que llevan los mensajes divinos a los profetas; en el islam, es un ángel el que entrega el mensaje de Alá a Mahoma.

Y se sabe: es un ángel el que anuncia la llegada de Jesús en la tradición cristiana a la Virgen María.

Los ángeles –servidores oficiales que ejecutan la voluntad divina– existen antes de Jesús: están desde el minuto uno de la creación. Cuando en la Sagrada Escritura se lee la expresión "cielo y tierra", hay que entender que "la tierra" es el mundo de los hombres (cf Sal 115, 16). Y que, cuando se lee "el cielo", es el lugar donde están Dios (cf Sal 19, 2; Mt 5, 16; cf Sal 115, 16) y los ángeles, las criaturas espirituales que rodean a Dios.

Se calcula que, en la Biblia, los ángeles están nombrados en cerca de trescientos pasajes (están presentes desde el primero al último libro). Las menciones que hacen referencia a estos "embajadores de Dios" son tantas que han generado debates e interpretaciones diversas a lo largo de los siglos sobre su forma (¿son personales o no? ¿son materiales o puramente espirituales?) y su misión, entre otras cuestiones.

San Pablo, en la Epístola a los Hebreos, apunta que son “...espíritus serviciales, enviados para ejecutar un oficio en favor de aquellos que tienen que heredar la salvación” (Hebreos, I, 14). En el Salmo 90, se lee:

"No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, porque Él te encomendó a sus ángeles para que te cuiden en todos tus caminos". En el siglo II, Hermas, en un texto llamado El Pastor, escribió que todo hombre posee su ángel de la guarda, que lo inspira y lo aconseja a practicar la justicia y a huir del mal.

De lo que escribieron San Hilario de Poitiers, San Gregorio Nacianceno, San Gregorio de Nisa, San Cirilo de Alejandría y San Jerónimo se pueden inferir algunas de las misiones que tiene el ángel de la guarda para con las personas: presidir las oraciones de los fieles y ofrecerlas a Dios; ser guía, cuando le solicita a Dios protección contra los peligros; ser escudo, cuando envuelve y protege; ser preceptor, como cuando enseña a venerar y a adorar.

Más tarde, en siglo XII, el sacerdote, teólogo y filósofo alemán Honorio de Autun consignó que Dios, al unir cada alma con el cuerpo, la confía a un ángel, cuya misión será inducirla al bien y dar cuenta de sus actos frente a Dios. En el siglo XIII, San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino y San Pedro Damián consignaron que, cuando una persona peca, el ángel de la guarda no la abandona: trata, más bien, de llevarla al arrepentimiento y a la reconciliación con Dios.

San Basilio Magno apuntó en Adversus Eunomium: "Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida". A partir de la gran cantidad de referencias angelológicas, la Iglesia católica los considera una verdad de fe y ha afirmado la existencia de estos seres espirituales tanto en el IV Concilio de Letrán como en el Concilio Vaticano I.

Definidos como nobles, fieles, sabios, incondicionales, serviciales, los ángeles son guías, guardianes, servidores, mensajeros, protectores, consejeros, tutores amorosos a los que Dios ha dado la misión de proteger, guardar y guiar a cada hombre y mujer durante su vida en la Tierra para facilitarle el ascenso al Cielo.

Los teólogos los han jerarquizado en tres órdenes: consejeros(serafines, querubines y tronos), los dominadores (dominaciones, virtudes y potestades) y los mensajeros (principados, arcángeles y ángeles).

Para venerar a los ángeles custodios, la liturgia les ha consagrado un día especial. En algunos países, como en España, la celebración del Día del Ángel de la Guarda está muy presente entre los fieles. En otros, como en República Argentina, suele quedar algo opacada por el festejo del Día de la Virgen del Rosario, que se festeja el 7 de octubre.

Fuente: Clarín