Alan sale cada mañana de su casa con su caja repleta de tortafritas y pan casero que hace su mamá, con la ilusión de que sea una buena jornada de venta.

"Trabajo en el semáforo, en el ingreso del barrio Castelli a partir de las 8 de la mañana ya estoy ahí", contó entusiasmado a ADNSUR y con ánimos de salir adelante. "Vendo tortafritas, pancitos con chicharrones, pan casero y rosquitas dulces", remarca entre sus productos.

Luego, cerca de las 11 de la mañana se traslada al centro "a vender por esta zona, hasta las 13 horas. Lo cocinamos con mi mamá. Comencé a vender desde agosto del año pasado", señaló.

Previo a la pandemia, Alan se encontraba estudiando kinesiología en Córdoba. Sin embargo, tuvo que regresar a Comodoro y "por problemas personales tuve que quedarme acá y ahora estoy buscando trabajo hasta que salga algo".

En ese proceso, sostiene que "estoy abierto a todas las propuestas de trabajo fijo", con el fin de darle una mano de ingreso a su familia en medio de todo el contexto actual.