Comenzó como un proyecto para la venta de CD’s de música infantil hace seis años. Sin embargo, en tiempos en que Spotify es el jefe, terminó convirtiéndose en una librería, donde la música está presente a través de instrumentos artesanales, y los juegos a través de juguetes de madera.

“Garza Viajera” es una invitación a jugar, imaginar y pensar, en tiempos en que todo parece tan instantáneo. El espacio donde la imaginación es todo, fue creado por Marco Aurelio Vílchez, un profesor de Música de la Escuela de Arte y hacedor cultural de Rada Tilly que realiza desde hace tres años por hobby un programa de radio infantil, y también encabeza otras propuestas como el Bibliomóvil de la Secretaría de Cultura de Rada Tilly.

Es profesor de música, amante de los libros y creó en Rada Tilly un espacio para acompañar a las infancias

Cuenta Marco que el nombre lo eligió junto a su mujer y dos amigos en un viaje a Esquel. El nombre de la canción de Aníbal Sampayo, le parecía poético y de alguna forma refleja lo que quería mostrar. 

“Esto comenzó cómo una tienda de CD virtuales y físicos, y en un viaje a Esquel con el Dúo Karma, unos amigos cubanos, le terminamos de poner Garza Viajera. El proyecto tiene seis años y hace un mes inauguramos”, cuenta sobre cómo inició esta aventura.  

Según Marco, toda la historia del proyecto se resume en el espacio físico que funciona en Chiriguanos 355, allí donde converge la literatura, la música y los juegos. 

“Tenemos algunos CD, pero tenemos más apertura a la editorial. Incorporamos más fuertemente el libro y tiene un anexo con una jugueteria con juguetes de madera, rompecabezas, juegos para viajes y un espacio para el cine: la construcción de la imagen con animaticas, los taumatropos, y en realidad es eso; una amplitud pensada para acompañar a las infancias”, dice con orgullo.

Lo interesante de Garza Viajera es que apunta a los pequeños productores. Así se puede encontrar figuras de teatro de sombras realizadas con cartón reciclado por una cooperativa de Buenos Aires o también juguetes de madera que realiza otra entidad de Córdoba. Mientras que en libros hay diferentes formatos que escapan a las gran editoriales, ya que la idea es apelar a la capacidad de asombro”. 

Al respecto, Marco explica: “Hay editoriales nuevas que tienen un mercado más pequeño pero que comulga con nosotros la idea de lo que queremos compartir desde la librería, porque más allá de ser un emprendimiento, un sueño personal y familiar, tiene mucho que ver qué es lo que queremos compartir. Ya sabemos lo que no vamos a vender. Entonces existe esta posibilidad de lectura, estos libros nuevos, y que quizás conocemos un pequeño grupo, pero falta compartirlo e incentivarlo”.

Marco, asegura que mucha gente se queda fascinada con el espacio, ya que tiene su propia magia, un lugar donde todo parece hecho a mano. “Viene mucha gente que queda  maravillada con los libros y se queda un tiempo largo. Siempre hay un cafecito para compartir. Además, hay un rincón para niños donde los chicos pueden utilizar para jugar. Y a la gente le gustan los juguetes que tenemos; las cinemáticas, los rompecabezas, los instrumentos que son reales pero se pueden utilizar en el juego y están afinados”. 

“Lo bueno es que a partir del espacio también se abre mercado a cooperativas de otros hacedores que no son a gran escala, y que son netamente artesanales. Entonces hay una apertura y una búsqueda para que haya una posibilidad al asombro, que es lo que buscamos, porque que venga una señora, se siente, tomé un café, y diga que es su estado de magia, es lo más lindo que nos puede pasar”, dice Marco, invitando a la gente a visitar este espacio donde la imaginación es todo. 

Es profesor de música, amante de los libros y creó en Rada Tilly un espacio para acompañar a las infancias