JUJUY (ADNSUR) - Fabio Pacheco es dueño de una pensión donde viven 40 inquilinos y diez de ellos son extranjeros que viven de las ventas diarias que realizan en la calle. A raíz del aislamiento social preventivo y obligatorio decretado ante la pandemia del coronavirus, el hombre condonó el cobro de los alquileres de estas personas durante el mes de abril e incluso les cocina dos veces por semana.

Pacheco contó que "acá es toda gente laburante y la mayoría vive de vender en la calle. No pueden vender ni trabajar. Los mangos que tenían les dije que lo guarden para productos de limpieza, para su higiene, que los guarden para comprar comida. Les dije que del pago de abril se olviden. Quise sacarle la angustia".

"Había varios chicos que estaban muy angustiados. Ni siquiera me lo decían a mí, me lo contaron otros chicos que viven en la pensión. Entonces les dije que se olviden de pagar abril y que veamos cómo se va desarrollando esto. Les propuse que acopiemos comida, que nos preocupemos por las necesidades esenciales, incluso voy dos veces a la semana y cocino para todos", agrego el dueño del lugar a Qué Pasa Jujuy.

Al preguntarle sobre la dificultad de cubrir los costos del inmueble, el locador mencionó que "yo no soy de especular estas cosas, primero creo que está el bienestar de la gente y después veremos cómo salimos adelante. Espero que no dure mucho esto porque a mí los impuestos no me perdonan, pero lo que estuvo a mi alcance quise hacerlo".

"Yo tengo gastos estrepitosos pero voy a renegociar. A los que tenga que pagarle, le voy a decir que se los puedo pagar de esta manera, que me cobren un poco más, que no me maten pero la voluntad de pago siempre va a estar y van a tener que entender. Creo que van a agarrar la plata que haya porque este es un agujero de ozono para todos los bolsillos. Yo voy a ir a negociar y voy a pagar hasta el último peso", argumentó Pacheco.

Sobre su relación con los inquilinos, el dueño de la pensión expresó que "formamos un vínculo. Yo los quiero mucho y creo que es recíproco. La mayoría hace tres años que vive en la pensión. Ninguno se quiere mudar, ninguno se quiere ir. Está a gusto, se sienten cuidados. Nadie se desubica con nadie. El respeto es todo, porque si no no se puede convivir en la pensión. Cuando vi tanta angustia entre los chicos, yo tengo 10 senegaleses que no pueden vender en la calle, no podía decirle que me tenían que pagar, si yo sé que no están trabajando. La humanidad ante todo, después vemos cómo arreglamo".

Y concluyó: "Hace tres años que me dedico a esto. Esta es la situación mas compleja que pasé. Estoy aprendiendo, calculo que día a día aprendemos a sobrellevarlo. He tenido situaciones difíciles, pero como esto no. Igualmente, me saco el sombrero por la conducta que tienen los inquilinos que ese encuentran en la pensión. Están todos sin trabajo y la situación es compleja. La gente se altera en su estado de ánimo pero estamos bien y compartimos todo".