CAPITAL FEDERAL - El volcán más grande de Europa, ubicado en Sicilia, entró el pasado domingo en erupción y provocó grandes columnas de humo y flujo de lava, aunque a las pocas horas se aquietó.

Según el reporte del Instituto de Geofísica y Vulcanología italiano (INGV), la actividad en ese cráter disminuyó notablemente hasta detenerse. 

Las columnas de humo y cenizas -de hasta 5 kilómetros de altura- se desplegaron hacia el cuadrante oriental del volcán debido a la acción de los vientos predominantes. Consecuentemente, pudieron divisarse a 30 kilómetros de distancia en la ciudad siciliana de Catania, según detalló este lunes diario La Nación.

De acuerdo con el último reporte actualizado del INGV-OE de Catania, se registra una regresión enérgica de los fenómenos que están confinados en la parte superior del volcán.

La erupción -que fue observada anteriormente- se relaciona a un acúmulo y posterior deslizamiento sobre los costados del cono del Nuevo Cráter del Sureste de material piroclástico emitido durante las emisiones de lava, según expertos. 

El proceso eruptivo, reconstruido por los vulcanólogos del INGV-OE de Catania, empezó a las 6.30 con el inicio de una actividad estromboliana al "cono de la silla" del Nuevo Cráter del Sureste y, a partir de las 7.15 (5.15 GMT), se convirtió gradualmente en una fuente de lava y se generó la emisión de una columna de cenizas que en las fases iniciales era bastante suave y luego aumentó progresivamente la intensidad a partir de las 8.45 (6.45 GMT).

Las cenizas cayeron sobre el lado este del volcán en su mayor parte en el Valle del Bove y fueron informados derrames de material hasta la ciudad habitada de Zaffarena.

Asimismo, el INGV-OE informó que siguieron moderadas fluctuaciones respecto con lo que se había comunicado hasta ahora, la actividad estrambólica del cráter Voragine, que comenzó en septiembre de 2019.

Desde el punto de vista sísmico, el evento fue anunciado por un rápido aumento en el temblor volcánico a partir de las 7.40 (5.40 GMT) que alcanzó el nivel de energía más fuerte a las 9 hora local (7 GMT).

Las fuentes de señal se encuentran en el área del Nuevo Cráter del Sureste a poca profundidad. Actualmente la amplitud del temblor disminuyó. El episodio estuvo acompañado de una importante actividad infrasónica, que también cesó.

La red GPS no muestra ninguna variación significativa del suelo. La red clinométrica muestra variaciones mínimas en comparación con las tendencias generalmente registradas. Estas variaciones son más visibles en las estaciones proximales al área del cráter.

En marzo, también se reportó una breve erupción del volcán. Con frecuentes erupciones, conocidas desde hace al menos 2.700 años, la última gran erupción de este volcán se remonta a diciembre de 2018. Ante de la erupción de este domingo se registraron algunos temblores volcánicos, sin mayor gravedad.

Historia y curiosidades sobre el Etna

El Etna es el volcán más activo y grande de Europa con 3.322 metros de altura y debido a su actividad, en junio de 2013, fue designado en como uno de los 16 volcanes de la década por las Naciones Unidas.

Su nombre derivaba de la ninfa Etna, hija del gigante Briareo y de Cimopolia, o de Urano y Gea, que se convirtió en la deidad del famoso volcán.

En la mitología griega, el Etna era el volcán en cuyo interior se situaban las fraguas de Hefesto, que trabajaba en compañía de cíclopes y gigantes. El monstruoso Tifón yacía debajo de esta montaña, lo que causaba frecuentes terremotos y erupciones de humo y lava.

Es uno de los volcanes más activos del mundo y está casi en constante erupción. Aunque en ocasiones puede ser muy destructivo, no está contemplado como particularmente peligroso. De hecho, miles de personas viven en sus alrededores e incluso en sus faldas.

Su actividad volcánica comenzó hace -aproximadamente- medio millón de años cuando la humanidad apenas estaba dando sus primeros pasos, con erupciones bajo la superficie marina, costa afuera de Sicilia.

Durante los últimos 2000 años la actividad del Etna ha sido por lo general efusiva, con ocasionales erupciones explosivas en su cumbre. La más destructiva durante este período ha ocurrido entre marzo y julio de 1669 cuando, según se estima, se emitieron 830.000.000 de m³ de lava y obligó a abandonar la extensamente destruida villa de Nicolosi.

Fuente: La Nación/ANSA