GASTRTE (ADNSUR) - "Desde la Cámara de Comercio, Servicios, Turismo e Industria de la Meseta Central del Chubut repudiamos enérgicamente el comunicado hecho público en la presente jornada por el Partido Justicialista de la ciudad de Esquel que se declaró en estado de alerta ante la presentación de un proyecto de ley que propone habilitar la actividad minera en los departamentos de Gastre y Telsen y anticipó una presentación judicial que tendrá el objeto de impedir el tratamiento mencionado", indican en un comunicado de prensa.

"Llama la atención, o en realidad ya no tanto, que el Partido Justicialista de Esquel desconozca la imposibilidad de impedir el tratamiento de un proyecto de ley presentado por el Poder Ejecutivo, en virtud de las facultades que le confiere la Constitución Provincial", continúa el escrito.

Y continúa:

"Pero más allá del profundo desconocimiento jurídico expuesto, las expresiones partidarias denotan un profundo desprecio por la tolerancia y el respeto que debe ser presupuesto de cualquier debate público.

La mera intención de impedir el tratamiento de un proyecto muestra una concepción ante la vida donde “el fin justifica los medios”, donde “vale todo” con tal de prevalecer en sus ideas (siendo generoso en darle la entidad de “ideas” a la mera repetición automática de slogans.

Esta descripción, que ya es gravísima por donde se la analice, es mucho más grave si tenemos en cuenta que el proyecto trata sobre un Plan de Desarrollo de una región distinta de donde desarrolla su actividad la organización partidaria local.

Los vecinos de Esquel, en este caso el Partido Justicialista de dicha localidad, pretende imponer ilegítimamente su posición sobre el desarrollo de otra región, que es la región donde justamente desarrollamos nuestras actividades quienes suscribimos el presente comunicado.

La pregunta que se impone a esta altura es: ¿Qué extraña motivación podría justificar en el Partido justicialista de Esquel pretender imponer su posición por sobre la nuestra, por sobre las personas directamente afectadas por el proyecto de ley? Las respuestas son múltiples, todas y cada una de ellas de una perversión propia de quienes no están en sus cabales, a saber:

¿Existirán estudios científicos que corroboren alguna superioridad en el coeficiente intelectual de los vecinos de Esquel por sobre quienes habitamos la Meseta Central Chubutense?

¿Contará el PJ Esquel con algún informe de Transparency Internacional que acredite una superioridad moral de quienes habitan la ciudad de Esquel por sobre quienes padecemos las inclemencias habituales de la meseta?

¿Propondrá el PJ de Esquel alguna propuesta de desarrollo, tal como la aplicada en la ciudad cordillerana que acrecienta periódicamente los porcentajes de desocupación desde hace años?

¿O sólo justifica el comunicado un efímero protagonismo mediático que saque a sus dirigentes del ostracismo a donde los llevaron sus propias incapacidades?

Lo cierto es que de la presentación del Partido Político surge el más profundo desprecio por las instituciones políticas, por el diálogo político, por la más elemental tolerancia. Pero además demuestran un profundo desprecio por quienes habitamos la Meseta Central. Demuestran un claro desconocimiento a nuestra capacidad intelectual para formar parte del proceso de toma de decisiones. Demuestran una abominable desconfianza hacia nuestra integridad moral, con veladas acusaciones de “comprables”.

Lo cierto es que somos nosotros, los vecinos de la meseta, los principales involucrados en la decisión que defina un Plan de Desarrollo para nuestra región, y queremos que se nos escuche.

La democracia chubutense se caracterizó históricamente en tener en cuenta sólo los intereses de las grandes ciudades. Para muestra basta un simple recorrido por el origen de los diputados que integraron la Legislatura desde 1957 hasta la fecha.

En nombre de ese elitismo han llegado a cambiar el nombre de pueblos del interior sin siquiera consultar a sus vecinos.

Ese modelo de provincia donde un sector de la sociedad se consideraba más preparado que el resto para tomar las decisiones públicas ya no se puede sostener. La realidad actual demuestra que NO eran tan capaces como se pensaban. 

Es tiempo entonces de recorrer otros caminos. Un camino de respeto a la diversidad. Un camino que integre a todos los intereses en juego y los tenga en cuenta al momento de tomar decisiones políticas.

No permitiremos más que se nos excluya del debate público y mucho menos cuando está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos".