COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – Durante el mediodía de este miércoles se llevó a cabo una nueva inspección en el geriátrico privado “San Juan” ubicado en calle San Juan al 700 del barrio José Fuchs, donde se constató que la situación empeoró tras haber sido clausurado en febrero. En el lugar viven 47 abuelos y “muchos de ellos tienen sarna. Hay chinches en todos los colchones. La situación es grave”, indicó el responsable del área de habilitaciones, Daniel Campillay en Actualidad 2.0. A su vez, denunció la falta de accionar no sólo del geriátrico y familiares que no desean retirar a los abuelos,  sino también del área de Salud provincial dado que no se intervino en el caso. Por tal motivo, adelantó que desde el municipio se hará la denuncia penal correspondiente. Fotos: Facebook Brisas Digital 2.0

Campillay indicó que “la inspección del geriátrico era para constatar porque teníamos antecedentes del llamado de un familiar que informó que uno de los internos tenía sarna”.

E indicó que cuando arribaron al lugar había “familiares que echaban insecticidas a los colchones y los abuelos estaban lastimados. Puede ser producto de desconocer las consecuencias del insecticida”. En total, hay “47 abuelos y el domingo falleció una persona en el lugar pero desconocemos los motivos”.

Ante la situación del geriátrico, “los abuelos deberán ser retirados por los familiares o responsables. Es algo que pedimos hace un mes. Cobran entre 14 y 15 mil pesos y no solucionan la situación de los abuelos”, cuestionó Campillay.

Y denunció que “muchos abuelos tienen sarna e incluso por lo observado, la situación es grave. Hay que entender que se trata de personas adulta que no puede estar abandonada en esa situación”.

Cabe recordar que el geriátrico fue clausurado la primera semana de febrero pero “la situación no había mejorado, había empeorado, y seguían sin asistencia médica ni enfermeros. Nunca encontramos a un profesional o alguien con un título de enfermería. Se manejan con un servicio de emergencia y personal de maestranza es el que mueve a los abuelos. Lo que vi ahora es un estado de gravedad bastante atípico”, remarcó.

Además, cuestionó que “los familiares no los retiran y uno de ellos decía que uno de los responsables del local les informó que el lugar estaba habilitado cuando en realidad se les había dado un plazo que caducó y ya hay una denuncia penal”.

Respecto a los responsables, Campillay remarcó que “en primera instancia es Provincia la tiene que observar y a partir de ahí nosotros tomamos la intervención municipal”.

Y agregó que “la orden de cerrarlo está hace un mes aproximadamente y en ese entonces del área Programática vino una responsable ante los pedidos que hicimos a través de los medios. La he llamado para que hagamos los operativos y facilitara un médico de la Secretaría de Salud de provincia para que constate la observación del médico del municipio, pero no me pude contactar con la doctora responsable”.

Por tal motivo, Campillay adelantó que “estoy haciendo un informe y elevando las actuaciones para que se haga una denuncia por abandono de persona. El municipio ya no puede hacer más nada. Hay que pensar que son personas, no es una situación económica o habilitación comercial, sino que es una situación humanitaria”.

Y sostuvo que “no tengo problema en mandar gente a fumigar y que solucionen las cosas. Hasta ahora hemos tenido sólo gestiones municipales y el apoyo del intendente (Carlos Linares) para hacer la denuncia penal por abandono de persona a los responsables del lugar, a la familia de las personas”.

Por último, entre las falencias del lugar, Campillay detalló que “hay un baño donde el techo en cualquier momento se le viene abajo”.