Bolivia impuso la obligatoriedad del carnet de vacunación contra el coronavirus para asistir a lugares públicos y recibió una donación de casi 2 millones de dosis del laboratorio estadounidense Moderna facilitadas por Alemania y España a través del cuestionado sistema de ayuda internacional Covax.

"Ahora, para poder estar en lugares masivos es obligatorio el carnet de vacunación o prueba PCR", afirmó el sábado el viceministro de Comercio Exterior de la cancillería, Benjamín Blanco, tras recibir en un aeropuerto del país el lote de los inmunizantes.

La semana pasada, el Presidente Luis Arce aprobó un decreto para que todas las personas que acudan a lugares públicos deban portar su cédula de vacuna con esquema completo, es decir con dos dosis de alguna de las marcas Sinopharm, AstraZeneca, Pfizer, Sputnik V o una única de Johnson & Johnson.

Quienes por diferentes motivos rechacen la vacuna, deberán portar una prueba PCR o antigénica realizada 48 horas antes de asistir a un lugar público. El documento comenzó a ser requerido en aeropuertos o terminales de viajes terrestres.

"A partir de hoy se está exigiendo el carnet de vacunación para volar, tanto para el ingreso al aeropuerto y a las aeronaves", informó por separado el gerente de la línea aérea de bandera nacional BOA, Ronald Casso.

El funcionario insistió en el llamado a la población para que se aplique sus dosis, que son gratuitas, debido a que reportes de salud indican que la mayor cantidad de personas enfermas en unidades de terapia intensiva no fueron inoculadas.

Bolivia recibió 1.965.600 dosis de la inyección Moderna, donadas por Alemania y España, mediante el programa de ayuda internacional Covax, que fue duramente criticado por no haber cubierto siquiera el 50% de la distribución de vacunas prometida para los países de menores recursos.

Según el reporte oficial, 1.492.800 dosis provienen de España y 472.800 de Alemania. Las vacunas serán utilizadas como dosis de refuerzo, aclaró Blanco, citado por medios locales y la agencia de noticias AFP. China ya había brindado una significativa ayuda cinco días atrás, con la provisión de 3 millones de su inyección Sinopharm.

Bolivia se encuentra en el pico de una cuarta ola que comenzó en noviembre pasado y esta semana registró un récord diario de contagios. El país del altiplano, de 11,5 millones de habitantes, suma más de 607.480 infectados y 19.700 muertes desde el inicio del flagelo, según los últimos datos oficiales.

Al igual que la mayoría de las naciones, atraviesa lo que los expertos llaman "segunda pandemia" por la fulminante y temible irrupción de la nueva variante Ómicron, que se caracteriza por una diseminación velocísima y muy alta transmisibilidad, si bien es menos mortífera que su predecesora Delta.

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