El 31 de agosto se conmemoró el "Día de la Obstetricia  y la Embarazada". ADNSUR habló con Tatiana Latof, médica ginecóloga y obstetra de Clínica del Valle, sobre los cambios que generó la pandemia por Covid19 en la atención de las pacientes.

La especialista reconoció que sin dudas el coronavirus vino a modificar la manera de atender a las embarazadas. “La especialidad nuestra, la mayoría de las veces,  no tratamos personas enfermas y nuestro consultorio esta lleno de sonrisas, de buenas noticias entonces es difícil por ahí empezar a poner distancia física", sostuvo.

Aunque sostuvo que en la especialidad tratamos de que todo cambie "lo menos posible", porque "tocamos la panza de la mamá y escuchamos los latidos del bebe, por lo que indefectiblemente tiene que existir un contacto y tratamos de que cambie lo menos posible, pero a veces no esta en nuestras manos".

Al principio del inicio de la pandemia, la ginecóloga recordó que las pacientes estaban solas, y eso las desanimó porque no podían compartir con su pareja o quien querían las consultas o las ecografías. "Esas cosas han sido como un baldazo de agua fría para los papás, las parejas y las familias que no lo pudieron hacer", manifestó.

En los partos vaginales se trató de respetar que entre la pareja o algún acompañante "porque estar sola es difícil para el paciente". En el caso de las cesáreas al principio de la pandemia no se permitía el ingreso del acompañante o familiar, pero después se volvió a habilitar. Las visitas familiares "continúan restringidas" en las habitaciones. 

Finalmente, afirmó que -depende del caso- se hace una cesárea o un parto vaginal, aunque si cumple las condiciones el último caso es el ideal. Sin embargo, si la mamá no va a estar en condiciones físicas que cursar un trabajo de parto, se indica una cesárea. “También hay muchas mujeres y deciden directamente la cesárea por cuestiones personales por miedo al dolor".