COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Casi como armar un rompecabezas. Así es el trabajo que hace 5 años comenzó la fundación Temaikén junto a otras instituciones tras los rastros del tiburón gatopardo, uno de los depredadores más grandes que tiene el litoral marítimo argentino.

Se trata de un trabajo dinámico, a largo plazo, pero que ya arrojó los primeros resultados y permite ver cómo es la actividad de esta especie que se caracteriza por ser depredadora, incluso más que el tiburón blanco.  

Federico Argemi es soporte de vida de Temaikén y responsable del acuario. El doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Buenos Aires, dialogó con ADNSUR y explicó cómo se inició este trabajo.

“En Temaikén tenemos un programa donde trabajamos con las especies que tenemos en el acuario, ya sea tiburones o rayas y dentro de estos estudios de tiburones tenemos al gatopardo. Nos interesa estudiar la especie, no solo dentro de Temaikén, donde hacemos mucho trabajo, sino también conocer cómo está la población, cómo se distribuye e intentar de promover de alguna forma este trabajo de investigación con un objetivo final en la conservación de las especies”.

Hace cinco años Fundación Temaiken junto a las otras organizaciones trabaja en el estudio del tiburón gatopardo.
Hace cinco años Fundación Temaiken junto a las otras organizaciones trabaja en el estudio del tiburón gatopardo.

UN IMPORTANTE DEPREDADOR

Conservación, esa es la clave de un trabajo que cuenta con el apoyo de Alejo Yrigoyen del Cenpat (Centro Nacional Patagónico, Centro Científico Tecnológico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), Andrés Jaureguizar del Instituto Argentino de Oceanografía, el CONICET, Mundo Marino y Pan American Energy, la compañía petrolera que opera Cerro Dragón, el yacimiento más importante de la Patagonia sur. 

La pregunta que surge es ¿por qué es importante el estudio del gatopardo? Según explica Argemi esta especie tiene un rol fundamental en la regulación y equilibrio del ecosistema marino, principalmente por su rol de depredador. “La característica que tiene esta especie es que es un depredador top. Tiene un nivel de depredación incluso más alto que el tiburón blanco por la forma de alimentación y las presas que consume; mamíferos marinos principalmente. Su característica más importante es el agua fría, entonces tiene una amplia distribución en toda las costas Argentinas y se considera uno de los máximos depredadores de nuestras costas y por eso es tan importante el rol que cumple dentro de una cadena trófica del mar argentino, porque si se extinguieran los tiburones habría muchísimos mamíferos marinos o los peces grandes se comerían a los más chicos, y no habría una población de peces más chicos, entonces es como que se van perdiendo eslabones de esa cadena”. 

El tiburón que habita las costas cercanas a Comodoro y es estudiado por su importancia para el mundo marino

El estudio del Gatopardo se extiende desde las costas cercanas a Comodoro hasta la zona de Uruguay, aunque los investigadores creen que podría llegar hasta el límite con Brasil. Los primeros estudios se realizaron en Caleta Valdés y Caleta Malaspina y ahora están más abocados a la zona de Uruguay. 

“Fuimos viendo cómo se estructuraban las poblaciones en las distintas épocas del año, que tipo de animales habitaban en ese momento. Hicimos muestreos en invierno, verano, primavera y otoño y entonces vimos que había, que animales, qué talla, y de alguna forma fuimos viendo cómo se mueven. Tenemos casi 4000 kilómetros de costas que este tiburón habita, entonces estudiarlo es una situación muy dinámica, uno va armando un rompecabezas para entender y comprender un poco la especie”.

Los investigadores por el momento saben que en Caleta Malaspina hay mayor proporción de juveniles de hembras y de machos, que adultos. Se cree que esto se debe a que es un área de alimentación y crecimiento ya que lobos y elefantes marinos llegan en la misma época.

También se sabe que en la zona de provincia de Buenos Aires sería el lugar de parición a donde llegan las hembras ya preñadas. Sin embargo, todavía se desconoce dónde sería el lugar de apareamiento.

Otro dato importante es que en invierno no se encontraron tiburones, sino que pero aparecen en primavera y otoño, y en verano tienen su pico máximo de aparición.

“La idea a futuro es trabajar con marcadores satelitales. Eso nos permitiría ver una distribución a lo largo de un periodo de tiempo y ver dónde estuvo ese animal, cómo se fue moviendo y a qué profundidad. Vamos pacito a pasito, año a año incorporando conocimiento porque hacer todo de una es bastante complicado y los costos igual. Pero la idea es intentar conocer la especie lo más posible, intentar generar respuestas de conservación concretas, como lugares de veda temporarias para esta especie”, sentenció Argemi.

El tiburón que habita las costas cercanas a Comodoro y es estudiado por su importancia para el mundo marino

El trabajo es a largo plazo y no tiene un plazo final. Sin embargo, es fundamental para saber más sobre esta especie de la cual poco se conoce, pero tiene un valor vital para la vida marítima de esta zona patagónica.