Ese día quedó marcado en la región por sufrir uno de los temporales de viento más fuertes desde que se lleva el registro histórico de velocidades, provocando no pocos destrozos. Transcurría la 32 Expo Bovina de Sarmiento y había llegado, el domingo, el turno de los remates de los animales premiados.

Guillermo ‘el Vasco’ Ayerra, el rematador oficial, es pampeano y si bien algo de vientos conoce en su zona y es también asiduo visitador de la región para este tipo de eventos, nunca en su vida había experimentado algo así.

“Llegué el sábado para la jurada, con 80 kilómetros por hora y ya en ese momento se hablaba de que al día siguiente iba a ser  peor, aunque a mí ese día ya me parecían ráfagas importantes”, comentó con una sonrisa, ante la consulta de ADNSUR, evocando las memorables jornadas sarmientinas.

Al momento de iniciarse el remate, al día siguiente, el temporal de viento se encaminaba hacia su apogeo. Algunas chapas se salieron de lugar y la rotura de algún vidrio en el salón de exposiciones daban marco a una jornada donde el viento marcaba una presencia por sobre la habitual en la región, para nada de esto hacía mella en la gente de campo.

“Estábamos atentos a las ráfagas y a las chapas y el ruido, pero en la pista estábamos bien resguardados y nadie se movía de su lugar”, relató el Vasco Ayerra, quien inició la ronda del remate del toro Gran Campeón Puro de Pedigree con una base de 1 millón de pesos.

“Nacido en octubre de 2019, viene por ‘lagunero’ un toro que tiene 41 de circunferencia escrotal y pesa 896 kilos”, arrancó el Vasco Ayerra para abrir el remate, “un toro absolutamente carnicero, moderado, bien equilibrado con buen desplazamiento… acá lo tienen muchachos en la pista; espero que lo sepan valorar”, instó el rematador, mientras arreciaban las ráfagas del temporal.

Precio récord y ráfagas increíbles

Rápidamente se posicionaron dos cabañeros en la puja: Julián Gonzalo de cabaña Río Pico y Pedro Smol, de cabaña Río Frío, por lo que la contienda fue elevándose hasta el valor final de 2.200.000 pesos.

“Por lo que me comentó la gente de la Rural de Sarmiento, que habló a su vez con la Asociación Argentina de Hereford, es el precio máximo que se ha pagado este año en la raza ya no creemos que se vaya a superar”, ponderó Ayerra sobre la magnitud de la venta.

“Esto habla de la importancia de Hereford en la Patagonia, porque si bien es una raza que está presente en Buenos y el Litoral, esta región tiene un muy buen nivel. Lo vimos hace 3 semanas en General Conesa, cuando se hizo otra Exposición nacional y en esa oportunidad se vendió muy bien el Reservado de Gran Campeón que pertenecía a cabaña San Marón (que en ese momento fue el precio máximo y ahora ha sido superado en este remate) y toda la gente que estuvo presente hablaba del gran nivel que presenta la Patagonia, con toros realmente de punta y capaces de competir en cualquier pista del país”.

Para el especialista, el remate quedará plasmado en la historia por el precio y también por las condiciones climáticas, porque “las ráfagas llegaron a 160 y 180 kilómetros por ahora, según comentaba la gente en el lugar, pero ningún productor dejó de estar presente en la pista ni dejó de ofertar. Fue algo realmente valorable, porque más allá del viento y el ruido y las chapas que todos mirábamos, nadie se retiraba del lugar y esto habla del compromiso y la vocación del productor ganadero”.

Gonzalo: “lo bautizamos ‘Ventarrón’”

Julián Gonzalo es el reconocido cabañero que se quedó con el Gran Campeón, al que bautizó con un nombre que caía por su propio peso. “Cuando salgan hijos de este toro, ya la gente lo va a relacionar con este día, cuando hablen de ‘Ventarrón’ en el resto del país la gente sabrá que acá en la Patagonia convivimos con el viento normalmente, aunque gracias a Dios no con la intensidad de ese día”.

“El clima no es una variable que uno pueda dominar –comentó Gonzalo, ante la consulta de ADNSUR- y nosotros estábamos interesados en ese animal. El día fue tremendo, pero la ansiedad por concretar el deseo de compra fue superior”.

Al contar las características especiales del animal, el cabañero recordó que “somos una cabaña bastante antigua, de las primeras de la provincia, y trabajo con toda mi familia, con mis hijos, somos seguidores de la corriente de sangre y ésta es una corriente que queda en muy pocos ejemplares. Este además era un muy buen reproductor, por lo que es uno de los motivos que nos incitó a comprarlo, porque es una sangre que anduvo muy bien”.

Sobre la puja en el remate, el productor reconoció que el otro cabañero con el que compitió “es de una cabaña amiga, porque es algo que siempre destacamos que hay gran camaradería entre productores, ese día no pudimos charlar porque ante el clima tan feo cada uno se trataba de refugiar donde podía, pero pienso que seguían también al animal por los mismos fundamentos que nosotros”.

Al opinar sobre el posicionamiento de la raza en la región, expresó que “sin desmerecer al Hereford de otras regiones, creo que el patagónico tiene su sello propio con un estándar muy alto, a nivel de las grandes cabañas del norte y me animaría a decir incluso superior. Creo que la gran virtud del Hereford para nuestro campo es la mansedumbre, porque los campos de Patagonia son extensos, algunos con montes y la mansedumbre es primordial, mucho más hoy que se busca el bienestar animal”.

En cuanto a la producción de carne vacuna en la zona, explicó que solo podría aumentar “en la medida en que los criadores impongan genética, porque sin esto un ternero se desteta con 150 kilos, pero con genética de primero ese ternero puede tener 30 ó 40 kilos más, ahí está la diferencia. Siempre digo que una vaca mala come la misma cantidad de alimentos que una vaca buena y produce muchísimo más; ésa es la gran diferencia”.

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