COMODORO RIVADAVIA (LA NACIÓN por Ana Tronfi) - Mientras el temporal descarga sin piedad toda su furia, los comodorenses miramos con impotencia y desazón en lo que se convirtió nuestra ciudad: calles devastadas, "arroyos" de cauce improvisado y barro metidos adentro de las casas, falta de agua potable, la escuela de nuestros hijos funcionando como un centro de evacuación, amigos que piden ayuda desesperada a través de sus cuentas de Facebook mientras esperan que algún bote los rescate desde el techo de sus casas.

Las calles y principales avenidas -como lo son los dos caminos alternativos que dan conectividad a las zonas norte y sur, y a Comodoro y Rada Tilly, ubicada 10 kilómetros al sur- están partidos al medio.

La greda hizo ceder el pavimento y dejó grietas de hasta 8 metros de ancho y 6 de profundidad. En la ruta 3, el cauce del arroyo La Mata -acostumbrado a la sequía- recobró impulso y socavó la mitad a pocos metros del cruce con ruta 26. Parece una venganza de la naturaleza.

En otra de esas grietas y hacia la zona sur espera ser rescatado el cuerpo sin vida de Luis Remolcoy, el hombre arrastrado por la corriente de un río de agua que no existía antes de esta lluvia. El primer fallecido del desastre.

Si hay algo que no falta acá son víctimas: en Comodoro hay amigos que dejaron sus casas con lo puesto y ya no podrán volver. Porque tienen adentro dos metros de agua o porque, sin mas vueltas, se las llevó el agua. Eso le pasó, por ejemplo a las 20 viviendas del barrio Don Bosco.

Las calles están desoladas: los chicos estarán sin clases hasta después de Semana Santa, hoy cerraron los bancos y los locales comerciales.

En el medio, las redes de voluntarios que asisten a los evacuados. Costará recuperarse. En el medio del agua y el barro es difícil pensar en el día después. Este temporal dejó rotas las calles, las casas, las escuelas y los corazones de quienes vivimos nuestra rutina en esta ciudad.