ESPAÑA - La medida fue adoptada ante la repercusión pública de "ciertos acontecimientos pasados" de su vida privada, informó el Palacio de la Zarzuela en un comunicado, tanto en relación a la gran cantidad de infidelidades amorosas cometidas por el monarca cuando estaba en el trono de España como a la investigación que se le sigue por presuntas maniobras financieras ilegales.

El 27 de julio, la Audiencia Nacional de España había imputado a la ex amante del rey emérito Juan Carlos I, la empresaria Corinna Larsen, y la había citado a declarar el 8 de septiembre, tras la reapertura de una causa judicial por presunto cohecho revelado a través de unas escuchas en las que hablaba de las finanzas ocultas del ex monarca.

La máxima instancia penal española tomó la decisión de oficio en base a documentación remitida por la policía judicial española a Suiza, que ya derivó en el inicio de una investigación preliminar de la Fiscalía del Tribunal Supremo para determinar si Juan Carlos I cometió delitos de blanqueo o fiscales desde en su condición de rey emérito, tras abdicar a favor de Felipe VI, en junio de 2014.

Juan Carlos de Borbón (su nombre original) no puede ser investigado por la Audiencia Nacional por su condición de aforado, de ahí que lo está haciendo el Supremo.

Ante el escándalo desatado en las últimas semanas, el rey emérito decidió marcharse, aunque no confirmó cuál será su nuevo país de residencia, informa Télam.

Amante de todas

En la revista on line, Lecturas, la periodista Pilar Eyre le dedicó una nota donde, además del Rey, se reunieron testimonios de la familia real. El foco fueron sus "espectaculares e idílicas" vacaciones en las Islas Baleares.

“Hay que decir que Sofía y Juanito (Juan Carlos) iban al mismo tiempo y con más discreción, pero con mucho más entusiasmo, a pasar el resto del verano a Mallorca. Los primeros años se alojaban en el hotel Son Vida, el Victoria o el Club Náutico”, señala periodista española.

Y además explica que durante ese período de tiempo “la modestia y la austeridad presidían estas vacaciones familiares”, ya que en aquel momento “los reyes de España estaban de moda, se los veía como una pareja moderna, de gran fuerza icónica, aunque casi nadie conocía entonces las tormentas que agitaban su matrimonio”.

Eyre describe en nota que por aquellos años “el rey, bronceado, sexy, atlético, elegante, luciendo carillas y el postizo que le arreglaba Iranzo todas las semanas, era no solo el rey de España, sino el rey del mundo. Como me dijo un amigo suyo entonces: ‘¡Se le ofrecían todas! ¿Qué con cuántas estuvo? ¡Yo qué sé! ¡Mil quinientas!’ ", asegura la autora en la publicación. 

Las declaraciones de Eyre van más allá y cuenta en lo que se han convertido aquellas vacaciones: “Juan Carlos, separado de hecho de doña Sofía, ha preferido dejar el inmenso palacio de 9.000 metros cuadrados, esculturas de Joan Miró en los cuidados jardines franceses, tres edificaciones anexas, piscina y solárium, y decenas de personas de servicio, para el uso y disfrute de su mujer y su cuñada, las únicas habitantes fijas del enorme complejo”, reseña Clarín