El 2 de octubre de 2009 se produjo el misterioso naufragio de ‘La Tanita’, una lancha que había partido desde Puerto Pirámides para registrar imágenes de ballenas, por parte del reconocido fotógrafo naturista Alberto Patrián. Al día siguiente, Prefectura rescató los cuerpos del hombre y de la joven guardafuna Valeria Ramos, quien había embarcado como veedora. El cuerpo del capitán, Luis Germán ‘Fontova’ Ferreryra, nunca apareció. Doce años después, la justicia federal lo declaró muerto y además lo sobreseyó por una causa abierta en 2007, vinculada a tráfico de estupefacientes. 

Las circunstancias del naufragio nunca se esclarecieron. Una primera hipótesis del hecho daba cuenta de que la frágil embarcación pudo haber sido golpeada por un coletazo de un ejemplar joven de ballena. Sin embargo, esa posibilidad fue puesta en duda al poco tiempo.

En principio, porque los cuerpos del fotógrafo y la guardafauna no presentaban señales de un colapso de esas características, además de que las especulaciones de esos días muestran abundantes dudas en relación a la rapidez con la que aparecieron estos dos cuerpos, horas después del naufragio, cuando habitualmente pueden pasar algunos días.

Valeria Ramos y Alberto Patrián, las víctimas fatales cuyos cuerpos fueron hallados al día siguiente del naufragio. Foto: El Cordillerano.
Valeria Ramos y Alberto Patrián, las víctimas fatales cuyos cuerpos fueron hallados al día siguiente del naufragio. Foto: El Cordillerano.

Por otro lado, la teoría del golpe, ya sea por una ballena o por un choque contra la restinga, quedó descartada un par de meses después, cuando el 20 de enero de 2010 la lancha fue encontrada a 100 metros de profundidad, frente a las costas de Puerto Pirámides: la embarcación estaba íntegra, sin señales de colapso; y el cuerpo del capitán, como se pensaba en un primer momento, tampoco había quedado atrapado en ella, como se constató cuando la lancha pudo extraerse del agua. 

Las dudas y reclamos de los padres de la joven guardafauna

Los padres de Valeria Ramos nunca quedaron tranquilos. Recientemente, al cumplirse 12 años del naufragio, reiteraron sus dudas en declaraciones publicadas por 'El Cordillerano'.

“A mi hija la mataron”, dijo Víctor Ramos, el padre de la joven guardafauna, al tiempo que su madre reitera las mismas dudas expresadas desde los primeros momentos: 

“Cuando fui a reconocer el cuerpo, Vale parecía que recién había fallecido, con el cuerpo flácido. Patrian, por su parte, tenía un brazo rígido, con una expresión muy fea en la cara, los ojos abiertos y derrames a los costados –expresó la mamá, María Figueroa, ante el medio de Bariloche, entrevistados por el periodista Christian Masello-. Ella estaba golpeada, herida en el tabique, con un labio hinchado y sangre en su cabeza. Además, en las fotos del expediente se ven hematomas de la rodilla para abajo, como si hubiera estado arrodillada sobre piedras o algo similar. Y cuando la velamos, que ya habían pasado varias horas desde que la encontraron, y el cuerpo comenzaba a tener otro color, vimos una marca de cuatro dedos en el cuello ”.

Valeria Ramos tenía 30 años al momento de su muerte y era una de las guardafaunas formadas para esa actividad, pero no había completado su capacitación como veedora de embarcaciones.
Valeria Ramos tenía 30 años al momento de su muerte y era una de las guardafaunas formadas para esa actividad, pero no había completado su capacitación como veedora de embarcaciones.

Más de una década después, los padres sienten el dolor de que la investigación no esclareció los hechos y quedaron varios puntos inconclusos. Cuestionan que no hubo una autopsia inicial sobre los cuerpos. Señalan sus críticas a los superiores de Valeria, que la enviaron en aquel viaje cuando no estaba aún formada como veedora. Y mencionan sus dudas en relación al capitán de la embarcación, quien tenía pendiente una causa por estupefacientes.

La acusación por tráfico de drogas contra Germán Ferrerya

El 4 de octubre del año 2007, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia había validado la suspensión de un juicio a prueba contra Germán 'Fontova' Ferreyra, el capitán de la embarcación. 

Estaba imputado por tráfico de estupefacientes, como penaliza la ley 23.737. Como condición para acceder a ese beneficio, por el lapso de tres años, el imputado debe comprometerse a realizar 100 horas de trabajos comunitarios, en concepto de reparación de daño, además de fijar domicilio y “abstenerse de usar armas y drogas, de abusar de bebidas alcohólicas y de cometer nuevos delitos ”, además de una multa que aplicada en esa fecha sería del orden de los 30.000 pesos.

Es decir que al momento de producirse la tragedia, dos años después, el capitán todavía se siguen dentro del plazo aún previsto para cumplir con las exigencias impuestas por la justicia, para suspender el juicio en su contra.

Durante todos estos años, la causa judicial por tráfico de estupefacientes siguió abierta abierta. Con fecha 29 de noviembre, el juez Enrique Guanziroli, de la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia, firmó la sentencia definitiva, por la que declara extinguida la acción penal y declara el sobreseimiento de Ferreyra. 

Entre los fundamentos del fallo se toma en cuenta que “a fojas 98 obra constancia actuarial que da cuenta de que de los registros de la Secretaría Electoral del Juzgado Federal de Rawson figura como fallecido, entre otros, el nombrado”.

En el expediente, agrega el juez, consta el acta de defunción del nombrado, en la que se lo da por fallecido el 2 de octubre de 2009, “como consecuencia de un naufragio y hundimiento de la embarcación 'La Tanita'”.

La lentitud de la justicia

La historia admite también otra lectura dolorosa, vinculada a la cuestionable lentitud de la justicia, ya que la investigación había quedado abierta luego de un naufragio del que hace pocas semanas se cumplieron 12 años. 

Ya en 2013, la esposa del desaparecido capitán firmó una carta abierta, a 4 años del hecho, reclamando públicamente que la justicia le entregara un certificado de defunción. “He decidido salir por un instante del silencio en el que me he encontrado desde la inesperada partida para siempre de Germán”, dijo por entonces María Fina, en un texto publicado por diario Jornada en octubre de aquel año. 

Entre expresiones de dolor, la mujer decía: “Necesito reclamar justicia y expresar los estados de impotencia que me generan los tiempos de una 'justicia humana' que ante este hecho, aún hoy, condiciona nuestro andar”.

“Existiendo una la ley específica que determina el fallecimiento de un ser desaparecido en un accidente semejante a los seis meses de ocurrido el hecho, a 4 años de lo sucedido aún no cuento con el documento que certifique la muerte física de Germán Ferreyra, lo que para algunos podría ser un papel más de un expediente tal, para nosotros es una cuestión vital en un orden emocional que con muchísimo esfuerzo estamos logrando alcanzar ”.

Y agregaba la mujer: “Hemos esperado todo este último tiempo y luego de cumplir ya hace más de un año con` todos los requisitos correspondientes para que se emita el certificado de defunción´, publicación de edictos y demás que la ley determinada, sigue aún pecado resolverse ”.

Sin embargo, aquel doloroso pedido debería esperar todavía otros 8 años, ya que por lo que se desprende de la sentencia judicial, recién este año los registros de la Secretaría Electoral del Juzgado Federal de Rawson lo inscribieron como fallecido, como la viuda reclamaba. 

Doce años después, la justicia da por cerrado el caso. Los familiares de las víctimas, sin embargo, cargan con el dolor de no haber encontrado las respuestas exigidas a lo largo de todos estos años.
 

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